Los 10 puntos que Ecuador debería poner sobre la mesa ante Marco Rubio
Dr. Jorge Alberto Norero González/Guayaquil.
Si Marco Rubio llega a Ecuador con una agenda definida por los intereses de Estados Unidos, sería ingenuo esperar que esa agenda desaparezca.
Lo que corresponde es que Ecuador llegue con la suya.
Una política exterior seria no consiste en decir sí o no a lo que propone una potencia. Consiste en identificar nuestros intereses, establecer prioridades y negociar desde nuestras propias fortalezas.
Por eso, el Gobierno debería poner sobre la mesa, al menos, estos diez puntos:
1. Seguridad: de receptor a socio estratégico
Ecuador debe solicitar cooperación permanente en inteligencia, tecnología, vigilancia marítima y aérea, control fronterizo, ciberseguridad, capacitación y lucha contra el lavado de activos.
No solamente equipos.
Necesitamos capacidades permanentes.
2. Control de puertos y rutas marítimas
El narcotráfico utiliza nuestras costas y puertos como parte de cadenas internacionales.
Ecuador debería proponer un mecanismo bilateral permanente de inteligencia y control marítimo, incluyendo tecnología de detección, intercambio de información y cooperación operativa.
Si el destino final de buena parte de esa droga está en Estados Unidos, combatir la ruta también es un interés estadounidense.
3. Un acuerdo comercial más ambicioso
El comercio debe ocupar un lugar central.
Ecuador necesita mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense para sus productos agrícolas, pesqueros, acuícolas y agroindustriales.
El objetivo no debería ser solamente vender más materias primas.
Debe ser producir más, procesar más y exportar productos con mayor valor agregado.
4. Ecuador como proveedor estratégico de alimentos
Este podría convertirse en uno de nuestros mayores activos geopolíticos.
El mundo necesita alimentos y Ecuador puede producirlos durante todo el año.
El Gobierno debería presentar a Estados Unidos una estrategia de largo plazo para incrementar las exportaciones de alimentos, acompañada de inversión en riego, tecnología, logística, cadena de frío, infraestructura portuaria y financiamiento.
La agricultura no puede continuar siendo vista como un asunto exclusivamente rural.
Es seguridad económica y geopolítica.
5. Inversión estadounidense en infraestructura estratégica
Ecuador debería llegar con una cartera concreta de proyectos para inversión privada estadounidense.
Energía.
Puertos.
Logística.
Telecomunicaciones.
Agua.
Infraestructura vial.
Turismo.
Agroindustria.
No pedir cheques.
Presentar proyectos rentables y reglas claras.
6. Energía: convertir una vulnerabilidad en una ventaja
Los apagones demostraron que sin energía confiable no existe desarrollo.
Ecuador debería buscar inversión y tecnología para ampliar generación, transmisión, almacenamiento y modernización de redes.
La cooperación estadounidense podría vincularse también con energías renovables, eficiencia energética y nuevas tecnologías.
7. Tecnología y educación
Una alianza estratégica no puede limitarse a policías, militares y armas.
Ecuador necesita universidades, investigación, inteligencia artificial, tecnología aplicada, formación técnica y capacitación especializada.
Deberíamos negociar programas que permitan que jóvenes ecuatorianos se formen en áreas estratégicas y regresen al país con conocimientos que eleven nuestra productividad.
8. Lucha contra la corrupción
Aquí existe otra oportunidad.
El crimen organizado no se combate solamente capturando sicarios.
Hay que perseguir el dinero.
Ecuador debería fortalecer con Estados Unidos la cooperación financiera, tecnológica y judicial para identificar lavado de activos, empresas fachada, testaferros, corrupción transnacional y flujos financieros ilícitos.
Seguir el dinero puede ser más importante que perseguir las balas.
9. Migración: cooperación con dignidad
Ecuador puede cooperar con Estados Unidos en migración, pero necesita también defender a sus ciudadanos.
Debe buscar mecanismos que faciliten la migración regular, protejan los derechos de los ecuatorianos y abran oportunidades de trabajo temporal y legal.
Una relación madura no puede reducir al ecuatoriano a ser simplemente un problema migratorio.
También puede ser trabajador, estudiante, empresario, inversionista y ciudadano que contribuye al desarrollo de ambos países.
10. Un mecanismo permanente de diálogo estratégico
La visita de Rubio no debería terminar cuando el avión abandone Ecuador.
Debería establecerse una agenda bilateral con objetivos, responsables, plazos y evaluación periódica.
Seguridad.
Comercio.
Inversión.
Tecnología.
Energía.
Agricultura.
Migración.
Educación.
Finanzas.
Infraestructura.
Diez áreas, diez equipos de trabajo y resultados medibles.
Porque el verdadero éxito de una visita internacional no se mide por las fotografías, los apretones de manos ni los comunicados conjuntos.
Se mide por lo que queda después.
Y aquí está el verdadero desafío
Ecuador tiene algo que ofrecer.
Tiene ubicación estratégica.
Tiene el Pacífico.
Tiene producción agrícola y pesquera.
Tiene recursos naturales.
Tiene biodiversidad.
Tiene una posición geográfica privilegiada.
Y, sobre todo, tiene un interés compartido con Estados Unidos: impedir que el crimen organizado termine convirtiendo a América Latina en un territorio dominado por organizaciones criminales transnacionales.
Eso nos da capacidad de negociación.
Pero esa capacidad desaparece si llegamos a la mesa sin una agenda.
Por eso la pregunta no debería ser:
¿Qué viene a pedirnos Marco Rubio?
La pregunta correcta es:
¿Qué va a pedir Ecuador a cambio de aquello que Estados Unidos necesita de nosotros?
Ahí comienza una verdadera política exterior.
No para confrontar a Estados Unidos.
No para someternos a Estados Unidos.
Para negociar con Estados Unidos.
Porque los países pequeños no necesitan ser potencias para defender sus intereses.
Necesitan saber exactamente cuáles son esos intereses y cuánto valen.
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