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Cómo logró un astronauta que sus perros estén en la foto oficial de la NASA

Leland Melvin, ya retirado de la actividad, pudo posar junto a Jake y Scout en las imágenes oficiales de la agencia espacial estadounidense, a pesar de que se prohíbe el ingreso con mascotas a sus instalaciones. La curiosa historia que desencadenó el retrato

Pasó más de 565 horas en el espacio en toda su corta carrera. Sus pocos años como astronauta fueron intensos. Desde su primer viaje a órbita, en 2008, a bordo del Shuttle Atlantis hasta su retiro reciente, Leland Melvin hoy da que hablar más allá de sus proezas espaciales.

“Si hoy te sentís abrumado y ansioso, recuerda que esta es la foto oficial de Leland Melvin en la NASA”, tuiteó la cuenta no oficial de Rogue de la NASA. La imagen dio la vuelta al mundo. Superó los 60 mil retweets y los 145 mil “me gusta”. Melvin, sin proponérselo, volvió a estar en el centro de la escena junto a sus perros.

En 2009, la NASA dispuso que debían sacarse las fotos oficiales. Melvin desde el primer momento supo que quería posar junto a sus dos perros Jake y Scout, sus compañeros más fieles, aunque también conocía el estricto reglamento que prohíbe ingresar con mascotas al departamento de la agencia espacial.

“Por entonces, tenía una camioneta. Conduje hasta la puerta con los perros escondidos dentro”, rememoró Melvin a Gizmodo. “La NASA no permite perros en su interior, así que cuando mostré mi autorización lo hice con la ventanilla subida y la música a todo volumen, porque los perros estaban ladrando. Pasé y el hombre de seguridad no se dio cuenta, no me dijo nada”.

Melvin sabía que no iba a haber problema con los fotógrafos, pero debía llegar al set sin antes ser interceptado por miembros de la seguridad. Cuando llegó al Estudio 8 en el Centro Espacial Johnson, llevó a Jake y a Scout por las escaleras de atrás. Y finalmente arribaron al área de fotografía.

“Los perros se acercaron a mí. Y le dije a Robert Markowitz, el tipo que tomó las fotos, ‘Empezá a sacar!'”. A los pocos segundos de iniciada la sesión, los perros se abalanzaron contra él. “Jake me mordía la oreja. Scout estaba sobre mis rodillas como diciendo ‘Hey, ¿qué está pasando aquí? ¿Qué están haciendo?’. Pero si nos fijamos en la fotografía, todos estamos de la mano, todos estamos conectados. Y fue increíble”, recordó el astronauta retirado.

Mucho antes de la foto, el destino los unió a los 3. Melvin primero había rescatado a Jake de la calle y luego, un día de Acción de Gracias, encontró por casualidad a Scout en su jardín. Al principio pensó que era su perro, pero se dio cuenta de que Jake estaba a su lado. “Salí al jardín y allí estaba este perro. Lo traje, y no tenía collar ni etiqueta. Nadie lo reclamó… Creo que alguien pudo haberlo abandonado porque tenía gusanos en el corazón”, contó.

Melvin, de inmediato, lo puso en tratamiento y pese a que se curó, falleció luego por un linfoma. El mismo camino siguió Jake, aunque él murió por el inexorable paso de los años. “Tuvimos tantos buenos recuerdos, tantas buenas historias con mis perros”, dijo Melvin. “Eran mis hijos”. (INFOBAE)