Opinión

LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE ES LA ESPERANZA.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

Estamos a pocas horas de escuchar un discurso esperanzador del hasta ahora mitómano compulsivo que ofreció cambiar el país en apenas 100 minutos. Lo que no especificó es si el cambio era para mejorar la calidad de vida de los ecuatorianos o para retroceder cinco años, retornar al desastroso y corrupto correísmo.

Los números de los últimos sondeos de opinión concuerdan que lo ocurrido en éste último año es que no se cumplen los ofrecimientos de la campaña y hasta se podría determinar que seguimos casi iguales o en peores condiciones que antes, a pesar de que lo mejor que presentan es la exitosa campaña de vacunación y una Reserva Monetaria avarienta, con números atractivos que un pueblo famélico que no logra entender ¿qué es lo que pasa, si tenemos tanta riqueza y no tenemos para comer? siempre esperanzados en una caridad cristina basada en fantasías de sectas fanáticas y mesiánica de todos los colores e ideologías posibles.

De que seguridad jurídica les hablaban a los inversionistas si la violan a cada rato los funcionarios subordinados que siguen infiltrados a vista y paciencia de las autoridades de turno generando violaciones similares a las producidas en el Correato, pero con perjuicios mayores, antes hackeaban a quienes no se subordinaban a la Revolución, hoy están tratando de robarse hasta la propiedad intelectual utilizando artimañas descalificadoras dignas de cualquier descalificado arrimado al poder.

Medite presidente, su administración va por la ruta equivocada y la narco delincuencia está logrando su cometido de seguir creando pánico y muerte para provocar más caos y facilitar el retorno del líder de la manada ovejuna que retornaría con más sed de venganza.