Opinión

LO QUE ESTAMOS VIVIENDO EN EL ECUADOR

LILIAN ALARCÓN DURÁN/ /Portoviejo-Manabí

 

 

INVESTIGACIÓN. La violencia actual que se vive en el país es un fenómeno complejo y multifactorial que tiene sus raíces en la pobreza, la desigualdad, la corrupción, y la impotencia institucional del estado. Entonces, es menester analizar causas y derivaciones:

Según cifras del Banco Mundial, Ecuador tiene uno de los índices más altos de pobreza extrema en América Latina (9.8%), lo que afecta a más de 2 millones de personas. Además, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)3, el 40% de la población ecuatoriana vive en zonas marginales o vulnerables, donde hay menos acceso a servicios básicos como salud, educación, e infraestructura.

Según datos del Observatorio Ciudadano, Ecuador es el país más corrupto de América Latina (67%), lo que implica una falta de transparencia y rendición de cuentas de instituciones del Estado.

Índice Global y Competitividad en el 2020 muestra que el Ecuador ocupa el puesto 94 entre 141 países evaluados en cuanto a su capacidad institucional. Esto significa que hay problemas como la falta de confianza en las autoridades, la baja calidad del sistema judicial, la escasa protección civil, y los altos niveles de impunidad.

Un documento publicado a finales del 2023 por el OECO resalta la participación de los grupos criminales pequeños en la gran telaraña delictiva dentro del país, así como la importancia que sus alianzas tienen con las organizaciones más grandes y cómo estas permiten el control regional de los grandes capos del narcotráfico.

A raíz de la desaparición de alias Fito de la cárcel, se decretó un estado de excepción y toque de queda nocturno para movilizar a policías y militares a las calles. Con la incursión y toma del canal de televisión TC, asesinato a policías, y quema de carros en diferentes ciudades, el presidente Daniel Noboa, decretó «conflicto interno» mencionando a las distintas estructuras criminales del país como las responsables de la crisis de seguridad que atravesamos.

Ya calificados como «terroristas» por el Gobierno, los principales grupos delictivos, en total 22 organizaciones criminales, son sindicados como los responsables de la violencia que se vive, así como los blancos a «neutralizar» en el estado de excepción declarado este 9 de enero por el presidente Noboa.

Así las cosas, miles de ciudadanos han sido víctimas directas o indirectas de la violencia criminal que está afectando negativamente a la sociedad, y al crecimiento económico del país. Urge, entonces, no dejarse influir por el miedo y el caos, apremia a los ecuatorianos respaldar al gobierno en las acciones que está emprendiendo para aniquilar el crimen organizado en el país.