Opinión

LO QUE EL ECUADOR AGROPECUARIO NECESITA

M.Sc. Ing. Agr. Pedro Álava González / E.E.U.U.

 

Para enfrentar los retos del subdesarrollo del sector agropecuario en nuestro país, debemos dar un salto tecnológico hacia el futuro y abandonar los viejos modelos que nos mantienen anclados a antiguas prácticas agrícolas. Nuestros pequeños agricultores y campesinos deben ser el principal objetivo de cualquier gobierno, ya que no tienen acceso a tecnologías como el sector agropecuario privado que, con sus propios recursos económicos, tiene a su alcance. Sin embargo, el primer paso es establecer en el MAG un departamento dedicado exclusivamente al diseño de programas prácticos para el uso y manejo de diversas tecnologías existentes. Una vez que estén capacitados, se canalizará un convenio de crédito con BanEcuador para financiar la adquisición de esta tecnología útil y para su uso en la agricultura, incluyendo drones y la interpretación de sensores. Esto es una necesidad innegable; sin nuestro apoyo técnico y financiero, no podrán salir del subdesarrollo. No podemos recomendar que continúen con las mismas prácticas y esperar transformaciones reales en el sector agropecuario.

La condonación de deudas a agricultores y campesinos es loable, pero se vuelve estéril sin un programa paralelo de apoyo científico y moderno para el agro. Entrar en detalles puede ser tedioso, pero intentaré enfocarme en el camino a seguir. La industria agrícola ha experimentado una transformación radical en los últimos 50 años. Los avances en maquinaria han ampliado la escala, velocidad y productividad de los equipos agrícolas, permitiendo un cultivo más eficiente en mayores extensiones de tierra. Sin embargo, las semillas con un poder genético limitado, junto con mejoras en riego y fertilización, resultan insuficientes para enfrentar los desafíos del cambio climático que cada día afecta más nuestros ecosistemas.

Hoy en día, la agricultura está en los albores de otra revolución centrada en datos y conectividad. La inteligencia artificial, la analítica de datos, los sensores conectados y otras tecnologías emergentes prometen aumentar aún más los rendimientos, mejorar la eficiencia en el uso del agua y otros insumos, y fomentar la sostenibilidad y la resiliencia en el cultivo de cultivos y la ganadería.

El futuro del país depende en gran medida de una conectividad eficiente en todos nuestros 221 cantones en Ecuador, una responsabilidad absoluta de los gobiernos actuales. Deben entender que, sin una infraestructura sólida de conectividad, la educación en nuestras escuelas y colegios será injusta y notablemente inferior en comparación con otros países vecinos. Además, la conectividad abrirá las puertas a múltiples aplicaciones en esta era tecnológica actual. Se estima que la industria podría agregar $ 500 mil millones en valor adicional al PIB mundial para 2030, según nuestras investigaciones. Esto equivaldría a una mejora del 7 al 9 por ciento respecto a la estimación actual, aliviando así gran parte de la presión actual sobre los agricultores. Es uno de los siete sectores que, impulsados por la conectividad avanzada, contribuirán entre 2 y 3 billones de dólares en valor adicional al PIB mundial durante la próxima década, según una investigación realizada por el Centro McKinsey para la Conectividad Avanzada y el McKinsey Global Institute (MGI).

La demanda de alimentos está en aumento mientras que la oferta enfrenta limitaciones en términos de tierra y insumos agrícolas. Se espera que la población mundial alcance los 9.700 millones de personas para 2050, lo que requiere un aumento del 70 por ciento en las calorías disponibles para el consumo, incluso cuando los costos de los insumos necesarios para producir esas calorías están en aumento. Para 2030, se anticipa que el suministro de agua estará un 40 por ciento por debajo de las necesidades mundiales, y los costos crecientes de energía, mano de obra y nutrientes ya están presionando los márgenes de ganancia. Aproximadamente una cuarta parte de la tierra cultivable está degradada y necesita una restauración significativa antes de poder sostener cultivos a gran escala. Además, existen presiones ambientales crecientes, como el cambio climático y el impacto económico de fenómenos meteorológicos catastróficos, así como presiones sociales que exigen prácticas agrícolas más éticas y sostenibles, como normas más estrictas para el bienestar animal y la reducción del uso de productos químicos y agua.

Para hacer frente a estas fuerzas que amenazan aún más la industria, la agricultura debe adoptar una transformación digital impulsada por la conectividad. Sin embargo, en Ecuador, la agricultura sigue estando menos digitalizada y se aferra a prácticas ineficientes y obsoletas en comparación con muchas otras industrias a nivel mundial. Los avances del pasado, que en su momento fueron valiosos, deberían hoy formar parte de estadísticas y de la historia. Ecuador necesita desarrollar nuevas líneas de semillas de vegetales y cereales con alto valor nutritivo obtenidas mediante técnicas de edición genética como CRISPR, que puedan adaptarse a los cambios inducidos por el calentamiento global y que están modificando los umbrales térmicos. Estos son los caminos hacia la agricultura del futuro, y por ello, herramientas digitales más sofisticadas nos permitirán avanzar hacia la Agricultura de tercer nivel y dar el siguiente salto en productividad.

Finalmente, si el país carece de recursos propios, Ecuador cuenta con representación ante el BID, entidad que históricamente ha apoyado el desarrollo agropecuario en países como el nuestro. Solo necesitamos presentar un plan detallado que busque apoyo financiero para la prosperidad y alivio de muchos frente al futuro, que para muchos aún no es comprendido. Ya existen líneas de crédito y fondos no reembolsables para ayudar a los agricultores a utilizar recursos de manera más eficiente y sostenible, mientras que otros programas más avanzados están en desarrollo. Estas nuevas tecnologías pueden mejorar la toma de decisiones, permitiendo una mejor gestión del riesgo y la variabilidad para optimizar rendimientos y mejorar la economía.