Opinión

Lo nefasto del “pague por ver” de las eliminatorias Sudamericanas

Daniel Tristancho

Universidad Casa Grande

daniel.tristancho@casagrande.edu.ec

 

Que buenos que eran aquellos tiempos en los que no existía ni el “Paquete del fútbol”, ni el “Canal del fútbol”, ni nada de esas ridiculeces, y cada canal nacional pasaba los partidos de la tricolor simultáneamente, correspondiendo al amor que el pueblo ecuatoriano siente por ver a quienes los representan en el fútbol jugar contra los mejores del planeta.

Ahora, quién no está al tanto de todos estos nuevos medios que se han apropiado de partidos de eliminatorias del mundo en el que está envuelta hasta la misma selección nacional del país donde está transmitiendo sólo sentirá una gran confusión y frustración al ver que ningún canal nacional está sintonizando el cotejo.

Y quienes están al tanto se ven obligados a pagar costos adicionales por ver partidos de las eliminatorias del mundo. ¿Acaso esto se puede considerar ético? Sería hasta cierto punto comprensible, y digo hasta cierto punto porque aún lo consideraría una falta de moral, obligar a la ciudadanía a pagar para observar partidos de selecciones extranjeras, pero no es posible que uno siendo ecuatoriano se siente en su sofá para ver a su selección jugar en las eliminatorias para la copa del mundo del deporte más importante y se encuentre con un signo en la pantalla que le impide verlo porque debe pagar.

Las eliminatorias al mundial, y hasta el mundial en sí, llevaban transmitiendo gratis por décadas. Y lo hacían porque el fútbol para el país es más que un deporte. Es hermandad, sueños, esperanza a la gloria. Me frustra de sobremanera imaginar que niños que sueñan ver a sus ídolos jugando contra los equipos más grandes del mundo tengan que resignarse a no ver nada.

Todo por la creciente privatización de este bello deporte que se origina por la avaricia de quienes tienen el poder para arrancárselo de la cultura a todos los sectores de la sociedad que no tienen cómo acceder a Pay Per View. Si quieren privaticen los partidos de las otras selecciones, pero cuando Ecuador juega, lo deben pasar. Es imposible no lamentar el futuro del fútbol cuando recordamos que ni en nuestro propio país se puede ver a la selección jugar de manera gratuita.