Ciencia

Llamas, ¿el secreto contra el Sida?

Lejos aún de lograr una vacuna contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, los científicos han puesto sus ojos en este animal andino cuyos peculiares anticuerpos podrían abrir nuevos caminos para tratar la enfermedad.

LONDRES. Aparte de la lana y la carne, las llamas andinas podrían tener un valor extra: sus anticuerpos. De acuerdo a una investigación publicada en la revista PLOS Pathogens una combinación de las proteínas que produce el sistema inmunológico de este mamífero podría destruir el Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

Laura McCoy, investigadora del University College de Londres y una de las autoras del estudio explicó que “en el laboratorio es más fácil trabajar con los anticuerpos de llama, ya que están constituidos por un solo gen, mientras que los humanos y los de la mayoría de las especies están formados por dos genes, que tienen que ser emparejados correctamente”. A esta ventaja se suma el menor tamaño de los anticuerpos de llama lo y la facilidad con que se unen al virus.

Aunque las llamas rara vez son utilizadas como modelo de experimentación médico, estas cualidades le abren al animal domesticado por los incas, un mejor futuro en el terreno de la investigación.

En concreto, los investigadores identificaron cuatro anticuerpos que tienen la capacidad de bloquear las zonas que el virus usa para infectar las células conocidas como Linfocitos T. Atacando estas células es como el virus logra debilitar el sistema inmunológico de los pacientes haciéndolos susceptibles a muchas otras infecciones.

Para el equipo de científicos del Reino Unido, Alemania, EE UU y Argentina, lo más importante es que estos hallazgos abren nuevos caminos para crear una vacuna contra el VIH.

Los científicos fueron cuidados en advertir que este es apenas un primer paso hacia ese gran objetivo. Como lo señala un artículo de la Agencia Sinc sobre el tema, una primera dificultad es que los anticuerpos de llama son genéticamente muy distintos. En segundo lugar, porque a pesar de que los anticuerpos neutralizantes se encontraron en todos los ejemplares inmunizados, las concentraciones fueron demasiado bajas como para pensar en una vacuna verdaderamente eficaz contra el virus.

Una tercera razón para pensar que este hallazgo por sí sólo no resuelve los obstáculos que hasta ahora han enfrentado los investigadores, es que el VIH una vez entra al cuerpo humano se esconde en los Linfocitos T, donde queda protegido del efecto de los anticuerpos.(Internet/ La Nación)