Opinión

LINCHAMIETO VIOLENTO

Antonio Aguirre

 

antonioxaguirre@gmail.com

 

Posorja parroquia rural cercana al cantón General Villamil (Playas), perteneciente a Guayaquil, se ha convertido en un foco de violencia pocas veces conocida en el país, demostrando sentimientos escondidos y represados, que se expresaron en una explosión de ira incontrolable que produjo algunos linchamientos – no mediático – de tres ciudadanos que injustamente fueron masacrados por hordas incontrolables de forajidos – no los de ruptura-.

 

Motivos injustificados sobran, pero en ningún caso justifican tal brutal violencia. Sin embargo, es digno de comentar que el sentimiento de descontento nacional en estos últimos días aumenta considerablemente en forma incontrolable y a un ritmo sostenido que crece, podría llegar a ser el inicio de situaciones mayores que ningún ecuatoriano consciente lo desea.

 

La adjudicación del nuevo puerto de Posorja y su desarrollo está pasando la factura, mucho ofrecieron y poco han cumplido, mientras otros se enriquecieron con la plusvalía de los terrenos, la inmensa mayoría de habitantes observan atónitos los desarrollos inmobiliarios multimillonarios obtenidos en base a información privilegiada en forma no muy santa y hasta con abusos de poder.

 

No valdría la pena descartar la remota posibilidad que esta brutalidad sea parte del – plan retorno – y estén utilizando a mercenarios Cubanos y Venezolanos que se comentaba que ingresaba al país por culpa de la diáspora provocada por el incapaz genocida Nicolás Maduro.

 

 

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