Opinión

Levantarse del Polvo

Gonzalo Escobar

gonzalo_escobar7@hotmail.com

Como hace una nación para recuperarse de una catástrofe natural, como lo fue el terremoto de abril: una nación debe ser consciente de su ubicación geográfica, y por ende desarrollar su infraestructura para acoplarse a las eventualidades que vendrán por natura, y claro, el estado como ente regulador y responsable, habría de poseer planes de contingencia; esto es, fondos de reservas, protocolos de acción inmediata, planes de estabilización civil y económica, e idealmente, autoridades competentes y cuerdas.

Ah! ¡Pero es que no contamos con ninguna de esas!… Verdad, tristemente nos dimos cuenta, rápido y claro, que no. Afortunadamente la solidaridad de la población ecuatoriana y la comunidad internacional fue enorme, si bien ciertos organismos entorpecían el intento de socorro, porque bueno… supongo que la tragedia es más profunda, deleitante y creíble para algunos cuando se da en un escenario más tangible que el del teatro.

Lo que pasa con algunos sociópatas… perdón, sociólogos… eh, socialistas (es que ya se usan muchas palabras con el prefijo “socio”, y a veces vienen a decir casi lo mismo, así que me confundo–aunque aún me agrada el concepto de socialismo original; el original, no el nuevo de este siglo); bueno, lo que pasa con algunos socialistas, es que se saltaron la lección del manejo de una nación de forma estadista, o sea: con proyección y planificación a largo plazo, con gasto responsable para cubrir el funcionamiento de los organismos públicos, y usar el excedente de manera estratégica para el desarrollo social de forma sustentable. Porque la era de los conquistadores se acabó hace buen rato; se supone que un funcionario sea responsable y busque prestigio y respeto, no la fama de un cantante o futbolista.

Bueno, divago. Si no tenemos los medios para reconstruir de forma efectiva, qué podemos hacer. Sé que lo que no podemos hacer es cargar de impuestos, porque el primer trimestre de este año 2016 recaudó como 500 millones de dólares menos en impuestos que el primer trimestre del pasado 2015. La economía se encoje, por ende los ingresos, y por ende los tributos. Tal vez deberíamos pedir préstamos a organismos que nos den intereses más razonables que China. Tal vez nuestros ministros deberían reconsiderar tratados de comercio con los países de primer mundo; es mejor que aliarse con países que van más atrasados en desarrollo económico y social, no? Probablemente deberíamos liberar de impuestos a las zonas afectadas, e incentivar el comercio en aquellas mismas zonas, facilitando el establecimiento de sucursales o sedes para que empresas decidan poner pie e invertir.

Y –debo ponerlo como punto aparte–, la gente debería perder el miedo de reclamar… ¡Oh! Creo que lo están haciendo de hecho. Sí, si mi memoria no me falla, en redes sociales y medios de comunicación he empezado a ver más reclamo por la dignidad que como humanos nos merecemos. ¿Después de todo, vivimos en un estado de derecho, no? Después de todo, somos un pueblo soberano, no súbditos de una secta feudal que es dueña de nuestro destino. Después de todo, vivimos en la era de la democracia, y no queremos cambiar la vieja oligarquía por una nueva y más tosca, queremos un estado que cumpla su función: la función del estado no es dominar ni poseer, no es emprender, la función del estado es dar seguridad, resolver conflictos, regular y dirigir.

Creo que así sería como Ecuador podría empezar a levantarse del polvo y los escombros que nos dejaron el terremoto, y las aventuras económicas de los últimos años. Deberíamos usar nuestros recursos, no hipotecarlos, para encontrar solución  a nuestros problemas.

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