Opinión

“León, mi padre”

Jorge Gallardo Moscoso/Guayaquil

Ese es el título del libro de Liliana Febres-Cordero Cordovez, que, como dice Álvaro Vargas Llosa, contribuye “a poner en valor un género literario, el de la memoria política, que necesita abrirse camino entre nosotros”.

Su contenido es biográfico y la descripción de León Febres-Cordero Ribadeneyra, sintetizada por su hija en 339 páginas (sin las de la dedicatoria, agradecimientos, fotografías, presentación del ex presidente de España, Felipe González y prólogo del ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana Arango, más los comentarios de la solapa: Julio María Sanguinetti, Álvaro Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner, en su orden, ex presidente de Uruguay, ensayista y periodista peruano, y periodista y político cubano), es reveladora y cautivante. En sus facetas narradas, León es un ciudadano (con el honor que la calificación implica). En la familia y en la amistad; en lo cívico, académico, profesional, empresarial, político y hasta en sus hobbies (los caballos, los gallos, los bonsáis).

Si bien sobre este ilustre ecuatoriano, León (Guayaquil 1931-2008), se ha escrito mucho, faltaba, sin embargo, algo más personal, más íntimo y qué mejor, entonces, que lo que se contara de él fuera revelado por quien lo conociera profundamente, supiera de fuente propia y fidedigna sobre su vida: Liliana, su hija, quien, en 21 capítulos, cronológicamente, nos hace conocer de la debilidad que, como sinónimo de amor, tiene su padre por la familia; de cómo, educado con principios y valores, hace de la “tenacidad y efectividad, orden y puntualidad, disciplina y rigor, frontalidad y decisión”, sus principales características; de cómo el cigarrillo, compañero inseparable, “lo arrebataba de la soledad, leía con él, calmaba su ansiedad y su humo lo transportaba al infinito”.

Gran ser humano (con defectos y virtudes), emprendedor exitoso, gremialista destacado, senador, diputado, presidente de la República, alcalde, político respetuoso de la opinión diferente, amigo personal de Fidel Castro y de Ronald Reagan (entre otros tantos mandatarios del mundo), desarticulador del terrorismo, demócrata convencido y practicante, León “vive” en el libro de Liliana. Lectura recomendada, sobre todo para aquellos que cuentan “sus” propias historias y no las reales.