Lenín Moreno dice que no culpa a Diana Salazar porque no investigó su caso: «Me dijeron que la política es ingrata»
Lenín Moreno, expresidente de Ecuador, fue sentenciado a cinco años de cárcel como autor directo del delito de cohecho en el caso Sinohydro. Su esposa Rocío González y la hija de ambos, Irina Moreno, fueron condenadas a dos años y seis meses de prisión en calidad de cómplices. La familia hará uso de los recursos jurídicos que le quedan, en busca de un fallo a su favor.
Este lunes, 7 de septiembre de 2026, la Justicia evaluará la solicitud realizada por la defensa técnica de la familia sobre una suspensión condicional de la pena. Moreno y González dialogaron con LA HORA acerca de cómo el caso Sinohydro ha impactado su vida.
Lenín Moreno y su familia agotarán las instancias judiciales para revertir la sentencia
La familia recibió con asombro y preocupación la sentencia en su contra. Aseguran que presentaron “todas las pruebas de descargo”, por lo que su defensa técnica pidió la suspensión condicional de la pena.
En una sala con muebles de estilo clásico, el expresidente Lenín Moreno, de 73 años, recibió a LA HORA en su silla de ruedas. Expresó un saludo relajado, está en su domicilio, un departamento ubicado en el norte de Quito, en el sector El Bosque. Desde otra habitación apareció Rocío González, de 72 años. Irina, la primera de las tres hijas de la pareja, tiene 44 años, reside en Estados Unidos y es madre de dos menores de edad, comenta su padre.
El caso judicial investiga la presunta entrega de sobornos por parte de la empresa Sinohydro en Ecuador, relacionados a la construcción de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, cuando Lenín Moreno ejercía como vicepresidente de la República en 2010 durante el gobierno de Rafael Correa. La investigación arrancó en el periodo de la exfiscal Diana Salazar.
“El abogado nos ha manifestado que tenemos algunas instancias después de esta injusta y perversa decisión. De aquí viene un recurso de sustitución de penas para poder defenderse en libertad. Luego, viene la apelación y, finalmente, la casación. Espero que nada pase a la siguiente etapa (prisión) porque eso es lo justo”, explicó el expresidente. La familia tratará de agotar todos los recursos jurídicos: “Vamos a aplicar cualquier recurso que lleve a la justicia.”
La familia Moreno González no imaginó llegar a Carondelet ni recibir una condena posterior
“Mi vida ha sido tranquila y limpia”, dice Moreno. Antes de llegar al sillón de Carondelet, junto a un grupo de empresarios creó la Cámara de Turismo de Pichincha y, más adelante, la Federación de Cámaras de Turismo. Pero en 1998, tras salir de una panadería, ocurrió un hecho que generó su discapacidad física. “Mientras mi esposa hacía el pago, me asaltaron dos chicos, a pesar de haber entregado las llaves del carro, el chico de atrás me disparó”, recuerda.
“Fue muy duro porque los primeros años fueron demasiado dolorosos para Lenín, él tiene un dolor crónico y pasaba en hospitales. Pero Dios es muy grande y nos sacó adelante. Nunca nos imaginamos que después iba a ser vicepresidente y luego presidente”, indica González.
Moreno fue postulado por el empresariado quiteño pues había construido una buena reputación gracias a sus charlas motivacionales. “Aceptó ir de candidato incluso con un margen muy bajo de posibilidades de ganar. En la Vicepresidencia se dedicó a trabajar por los derechos de las personas con discapacidad”, señaló su esposa.
Lenín Moreno ejerció la Vicepresidencia desde 2007 hasta mayo de 2013 y en diciembre de ese año fue designado como enviado especial sobre Discapacidad y Accesibilidad por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas, con sede en Suiza.
Moreno no imaginó que tras 16 años llegaría una condena: “No me imaginé, en más de una ocasión me habían dicho que la política suele ser muy ingrata. De alguna forma lo estoy comprobando, pero en las manos y en las mentes de los perversos, no en la mente del pueblo ecuatoriano”. Señala que un reflejo de eso son las muestras de afecto que recibe de la ciudadanía.
“Este canalla también fue el que convirtió a Ecuador en un narcoestado”, escribió el expresidente Rafael Correa el 28 de agosto de 2026 en la red social X tras conocer la sentencia contra Moreno, su primer compañero de fórmula y vicepresidente durante 6 años. El exvicepresidente responde que el caso surgió por una acusación del correísmo: “Fue el criminal Ronny Aleaga (exasambleísta), por orden de Rafael Correa, para empezar a ejecutar esa venganza que no solamente fue lanzada contra mí, sino en contra de otras personas e instituciones”.
González señala, en referencia al correísmo, que “no es el que más grita el que tiene la razón” y destaca que han recibido apoyo de amistades y de personas por ellos desconocidas.
Al seguir de cerca el proceso judicial, Moreno dice haberse dado cuenta de que “el correísmo tuvo la estrategia perversa de dejar enquistados a quintacolumnistas (personas que colaboran en secreto con el enemigo) en la Fiscalía”. Sin embargo, no cuestiona a la exfiscal: “No culpo a Diana Salazar porque realmente no es la que hizo las investigaciones”.
Considera que Correa tiene la intención de volver al poder: “El expresidente tiene el síndrome de abstinencia del poder. Por eso trata permanentemente de volver a él, incluso forzando a ciertas personas a que sean candidatas de cualquier forma”.
¿Cómo ha impactado el caso Sinohydro en la vida de la familia Moreno González?
La pareja comenta que deberían estar en paz y dedicados a sus nietos y a sus proyectos, pero que, por una “venganza”, deben “estar preocupados por cómo salir adelante de esta farsa”.
En el departamento de la pareja abundan los cuadros. Sobre una chimenea se observan varias fotografías enmarcadas de sus hijas y nietos, también hay retratos y réplicas pintadas por su hija Irina. “Me acusaron de que yo había recibido este departamento como parte de la coima. Costó $253.000, de los cuales $53.000 pagué de mis ahorros y $200.000 con una hipoteca del Banco del Pacífico”, aclara el expresidente.
Moreno y González son abuelos de siete nietos y el 4 de octubre de 2026 cumplirán 51 años de casados, contrajeron matrimonio en 1975.
A González se le acusa de haber recibido un cheque por $1.568 y a su hija de recibir pagos por $52.000.
“Para una madre es muy doloroso, sobre todo porque en ningún otro caso de ningún otro sentenciado que incluso cumplen prisión, se ha perseguido a su esposa; a sus hijos, jamás. Es la primera vez y por cantidades tan absurdas”, cuestiona González. Justifica que por más de 30 años ha trabajado elaborando agendas turísticas para cientos de clientes.
“Justamente, a la empresa de Conto Patiño (sentenciado) le vendí 100 agendas. Lo que da un valor de $1.400 más IVA. Y por eso me están dando prisión, cuando ha sido mi trabajo de toda la vida (…), he pagado impuestos, estoy al día en todo”, se defiende. Cuando estuvo en Paraguay también creó una empresa que hacía libros de turismo, pero la cerró para volver a Ecuador.
“Nosotros recibimos nuestras jubilaciones, si es que puedo volver a sacar los libros, me encantaría, pero siempre y cuando pase todo esto”, enfatiza González. Mientras tanto, Moreno participa en talleres. El 3 de septiembre fue parte del taller “América Latina en transformación”.
Irina Moreno estudió en la Academia de Bellas Artes de Florencia, luego una maestría en Arte en Londres y posteriormente hizo prácticas en EE.UU. “Incluso el cuadro (retrato del expresidente) que se encuentra en el Palacio de Carondelet fue pintado por mi hija”, resalta Moreno.
González cuenta que su hija hizo retratos para Xavier Macías (yerno de Patiño, sentenciado) y que entregó a la Fiscalía la factura. “Ella contesta el mail: no, esa foto no me sirve, mándame otra. No toman en cuenta eso, sino que dicen que han tenido contactos. Nos están calificando de pandilla”, rechaza González.
Moreno y González rechazan la vía del refugio pese a la sentencia
Cuando Moreno y González estaban en Paraguay, donde vivieron por cuatro años, rechazaron el ofrecimiento de refugio y retornaron a Ecuador el 6 de mayo de 2026. “Tanto a mi esposa como a mí, en Paraguay, se nos ofreció el carnet de refugiados, no lo aceptamos y no lo hubiéramos aceptado de ningún otro país”, dice el expresidente quien nunca presentó una solicitud de refugio o asilo político en Paraguay. Pese a la sentencia actual, que es de primera instancia, y ante el escenario de un encarcelamiento, la pareja descarta cualquier vía para salir del país.
“Yo voy a seguir acá. Quiero seguir respetando la institucionalidad, pero en algún momento habrá que demandar si es que no cumple con la norma, con la regla, con la ética y la moral”, comenta el exmandatario. “Voy a estar aquí, espero y confío que con la bendición de Dios y de todos los ecuatorianos honestos, que somos más, vamos a salir adelante y a salir de este mal trance”, concluye González.
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