Opinión

LAS VITAMINAS LIPOSOLUBLES

Dr. Sócrates Pozo Verdesoto, Esp. MSc/ Guayaquil

Cirugía, Nutrición y Salud Pública

CENTRO DE NUTRICIÓN Y SALUD MENTAL

socratespozo@hotmail.com

El término vitamina fue ideado por el bioquímico Casimir Funk en 1912, para referirse a un grupo de micronutrientes diferente a las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas. El bioquímico estadounidense Elmer McCollum y Marguerite Davis descubrieron la primera vitamina, denominándola A. Posteriormente se fueron descubriendo otros factores, a los cuales se les asignó las letras B, C, D, E, siguiendo el orden alfabético. El nombre de la vitamina K, corresponde a su principal función que es favorecer la coagulación, que en la lengua danesa se escribe con la letra k, país natal de su descubridor Henrik Dam.

Según Krause, el descubrimiento de las vitaminas permitió el nacimiento del campo de la nutrición. Estos componentes presentes en los alimentos, se hallan en cantidades pequeñas, y sin embargo su ausencia o déficit produce enfermedades con síntomas y signos específicos.

Las vitaminas se clasifican en dos grandes grupos: las solubles en grasa llamadas liposolubles y las solubles en agua o hidrosolubles. Las vitaminas liposolubles, son la A, D, E y K. Éstas necesitan de las grasas de los alimentos para ser transportadas y absorbidas en el intestino. Se almacenan en el hígado, tejido adiposo y músculo.

La vitamina A facilita la visión nocturna, regula el crecimiento óseo, el crecimiento placentario y la síntesis de esteroides sexuales. Es útil en trastornos cutáneos, tales como aumento de pigmentación, acné, forunculosis, heridas de cicatrización difícil. Su deficiencia puede ocasionar ceguera nocturna, úlceras en la córnea, problemas en la piel, retraso en el crecimiento, infertilidad, alteraciones de los ciclos menstruales y aumento en el desarrollo de infecciones. Las principales fuentes de vitamina A son: el hígado, aceite de hígado de bacalao, huevo, zanahoria, camote, vegetales de hoja verde, frutas y hortalizas de color amarillo y naranja.

La vitamina D, se forma principalmente en la piel a través de la luz solar. La exposición al sol durante 10 a 15 minutos dos o tres veces a la semana es suficiente para su obtención. Esta vitamina mejora la absorción del calcio y del fósforo, favoreciendo una mineralización adecuada del hueso. Los alimentos que son ricos en esta vitamina son los pescados, mantequilla, la yema de huevo y el hígado. Su deficiencia produce raquitismo en la infancia, osteomalacia y osteoporosis en el adulto.

La Vitamina E, previene la oxidación celular y la formación de productos tóxicos. Estimula la formación de los glóbulos rojos y el sistema inmunológico. Su falta desarrolla problemas como anemia, trastornos neuromusculares y facilidad para adquirir infecciones. Se la encuentra en los aceites vegetales, los frutos secos, yema de huevo, la margarina, verduras de hoja verde, germen de trigo.

La Vitamina K, interviene en la coagulación sanguínea, y en el desarrollo óseo. Se encuentra en verduras de hoja verde como espinacas, brócoli o col, pero además también en el aguacate, aceite de soya, otros aceites vegetales, la carne, el hígado, la leche, la yema de huevo, salvado de trigo. La deficiencia desencadena hemorragias espontáneas.

No solo la disminución del consumo de vitaminas provoca su deficiencia, algunos trastornos como la diarrea crónica, la enfermedad de Crohn, la fibrosis quística, problemas del páncreas, enfermedades del hígado, insuficiencia renal, obstrucción de las vías biliares, ciertas cirugías digestivas y bariátrica que impiden o dificultan la absorción de las grasas, pueden reducir la absorción de las vitaminas liposolubles

Los medicamentos también pueden contribuir a la carencia de una vitamina, interfiriendo en la absorción, el metabolismo o el almacenamiento, como es el caso de antiepilépticos, ácido valproico, cimetidina, colestiramina, colestipol, orlistat, entre otros.

Por otro lado, ingerir grandes dosis de determinadas vitaminas puede ser perjudicial. El exceso de vitamina A puede provocar intoxicación con síntomas como dolor de cabeza, debilidad, alteraciones de la piel, mareos, náuseas, pérdida de cabello, y durante el embarazo puede producir defectos en el feto. Si se administran grandes cantidades de vitamina D durante tiempos prolongados puede producirse náuseas, vómitos, debilidad, estreñimiento, tumoraciones por depósitos de calcio. Por esto los suplementos vitamínicos sólo deberían utilizarse en las personas con carencia de vitaminas o con riesgo elevado de padecerla.