Opinión

Las ricas papas con cuero de doña Margarita Velecela

La sazón que se degusta en la comida tradicional como el: seco de carne, caldo de patas, caldo de mocho y las papas con cuero de doña Margarita Velecela, son sin duda uno de los platos más apetecidos para calmar el hambre, al igual que el seco de las 10:00.

Desde los 7 años, doña Margarita se dedicó a trabajar ayudando a su madre a vender mote con habas en Cañar y a tejer sombreros de paja toquilla, luego entró como ayudante en un restaurante donde aprendió el arte culinario y trabajaba desde las 06:00 hasta las 22:00, para ayudar económicamente en su hogar.

Sin duda, nació con sangre emprendedora, pues a temprana edad para sacar adelante a sus hijos decidió abrir su propio negocio, con tan solo dos mesas y un par de taburetes, empezó vendiendo tortillas de maíz, empanadas, que poco a poco fueron incrementado en demanda y requiriendo de un espacio más amplio para servir, por lo que con caña construyó una quiosco en un terreno en la calle Bolívar.

Toda su vida ha sido una mujer de trabajo, sobre todo le gusta servir a sus clientes y verlos satisfechos, personalmente lleva los pedidos a las mesas y está atenta de la cocina. Actualmente ya por su edad tiene una persona que le ayuda ciertos días a la semana.

El nombre de la picantería lo puso la Pepsi Cola, que un día llegaron ofreciéndole un letrero grande que decía “La Retama” para su negocio a cambio de la venta de sus productos.
Con su trabajo saco adelante sola a sus hijos, dándoles educación y un futuro en la vida. Con un préstamo del banco invirtió para construir su casita y un amplio restaurante.

Su menú es variado, los clientes pueden escoger entre el caldo de patas, de mocho, la pata de puerco, pollo runa, seco de carne; los sábados la guatita, caldo de gallina, seco de pollo con tallarín, siempre acompañado de una deliciosa agua de remedios licuada con frutas, receta que lo aprendió de su madre.
En las fiestas tradicionales como el carnaval, semana santa, día de los difuntos, no puede faltar en su menú el mote pata, la fanesca y la colada morada, que según Margarita cada año disminuye la venta de los platos típicos.

Su negocio funciona hace 50 años, pero como picantería alrededor de 30. Sus clientes frecuentes son estudiantes, taxistas, funcionarios públicos. Para unos es el sabor natural y para otros es el carisma con el que atiende que hace que la comida que ella prepara sea sabrosa.

Doña Margarita con sus 80 años, continuará trabajando hasta cuando las fuerzaslo alcancen. Por ser una persona mayor muchas veces se ha enfermado ya que pasa la mayor parte de tiempo en la cocina que es abriga y sale al frío, provocándole continuos resfríos y hasta congestión, pero mas puede su trabajo y perseverancia que el deseo de quedarse en casa descansando.

Fuente: www.elespectadorazogues.com