LAS POLÍTICAS DE ESTADO
Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
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En todos los Estados modernos del mundo libre y sin ataduras ideológicas, debería existir coherencia entre lo que se predica y lo que se practica. Solo así es posible enfrentar los problemas heredados de desgobiernos anteriores, que dejaron malos recuerdos en un país desanimado, cargado de taras administrativas y de corrupción al más alto nivel en casi todas las instituciones del Estado.
Por lo pronto, el actual Gobierno parecería sí estar dispuesto a recibir recomendaciones, como ocurrió con mi opinión del día 17, en la que, desde el conocimiento de los resultados electorales, sugerí una reorganización total del Gabinete Ministerial y de los altos cargos de libre remoción del Poder Ejecutivo. Esta recomendación fue posteriormente oficializada por el Primer Mandatario.
Aún le restan más de tres años de mandato para concluir su periodo presidencial, tiempo suficiente para instaurar un Estado ágil y moderno, tomando en cuenta su mayoría parlamentaria. Pero existe una condición indispensable e ineludible: el cambio total del Ministerio de Gobierno, cartera que ha demostrado una inoperancia absoluta, pese a ser la encargada del manejo político del Estado.
Es necesario también remover de sus cargos a ciertos compromisos sociales y escolares, y nombrar personas capaces e idóneas, que sin duda existen dentro de su entorno social, político y económico.
