Economía

Las nuevas empresas tienen problemas de financiamiento en el país

En los primeros meses de 2022 quedaron en evidencias tres alertas sobre los problemas estructurales para generar más actividad económica y empleo.

En el país, siete de cada diez empresas nuevas inician sus operaciones con escaso capital y mínimas opciones de atraer inversión o financiamiento.

Según datos de la Superintendencia de Compañías (con corte al 28 de febrero de 2022), el 29,7% tiene un capital menor a $400; 20,5% está entre $400 y $799, y otro 16,3% fluctúa entre $800 y $999.

Segundo Camino, docente de la Universidad Espíritu Santo, explica que el hecho de que nazcan tan pequeñas, en un ambiente con problemas estructurales y en un poco desarrollado mercado de valores, hace que afronten trabas en el largo plazo, con repercusiones en los niveles de producción y generación de empleo.

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el mejor de los casos, solo el 35% de las microempresas del país tiene posibilidades de fortalecerse, subir escalas y convertirse en un negocio más grande.

Por eso, la pérdida de más de 11.840 pequeñas empresas durante los últimos dos años, las cuales reconvirtieron en microempresas o en emprendimientos (la mayoría de supervivencia) es una clara señal de alerta para la economía ecuatoriana.

De acuerdo con Camino, además de las reformas pendientes en temas laborales y de inversiones, se necesitan cambios en otros aspectos. En primer lugar, se deben profundizar los mecanismos electrónicos para crear empresas como las Sociedades por Acción Simplificada (SAS).

En segundo lugar, se tienen que garantizar que cuando alguien inicie un negocio evite problemas de coimas en el aparataje público para que se agilice algún proceso o permiso. A eso se suma que la violencia y el aumento de los robos si constituyen un real desincentivo para el desarrollo empresarial.

Inversión a cuentagotas
A pesar de los continuos anuncios de nuevos contratos de financiación, la Inversión Extranjera para impulsar la creación de empresas en el país continúa a la baja. Entre 2020 y 2021, este rubro pasó de $875 millones a $627 millones.

En los primeros dos meses de 2022 se redujo de $95 millones a $43 millones, en comparación con igual periodo de 2021.

Roberto Ruiz, economista y pequeño empresario, comenta que la capacidad de inversión local es limitada y, sin una inyección externa, deja sin oxígeno a los emprendimientos más pequeños que, en sus primeras etapas necesitan inversionistas que compartan el riesgo antes que un endeudamiento prematuro.

Organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han reducido las estimaciones de crecimiento económico, y la llegada de Inversión Extranjera Directa (IED), para 2022 como consecuencia de la imposibilidad de hacer reformas estructurales y la desconfianza ante la creciente inestabilidad política.

El desconocimiento aleja al crédito
A parte de las trabas como las tasas de interés determinadas por los políticos y la rigidez de los requisitos, el acceso al crédito en Ecuador se ve limitado por el desconocimiento de los emprendedores sobre conceptos básicos del negocio.

Recientes investigaciones académicas, avaladas por multilaterales como el Banco Mundial, ponen de manifiesto que más de la mitad de los pequeños emprendimientos fracasan, y no pueden conseguir financiamiento, porque los nacientes empresarios no saben hacer un plan de negocios; ni aplicar en sus operaciones diarias cosas como: flujo de caja, cálculo de las ganancias diarias, cómo pagar a proveedores o hacer un fondo para emergencias.

Así, al igual de lo que ocurre en el sector agrícola, más allá de que existan recursos suficientes para prestar, tanto en el ámbito público como privado, se necesita invertir en programas de capacitación, asistencia y acompañamiento. De lo contrario, el acceso seguirá siendo escaso, aseguró Ruiz. (JS)

Dos sectores claves no remontan vuelo
A pesar de que el nivel de ventas se ha venido recuperando, dos sectores importantes de la economía del país siguen en número rojos. Por un lado, la construcción registra una caída del 6,6%, lo que afecta a las empresas de más de 30 actividades industriales relacionadas con el hierro, cemento, vidrio, madera, textiles, transporte, servicios financieros, entre otros.

Por otro lado, la agricultura apenas ha alcanzado un aumento del 0,4%, el cual ni siquiera cubre los retrocesos que ya se produjeron en 2019 y 2020.

Pablo Zambrano, presidente ejecutivo de la Cámara de Industrias y Producción (CIP), recalcó que como medidas inmediatas se debe aprovechar, en la medida de lo posible, la normativa vigente para Alianzas Público-Privadas (APP); y, ante la imposibilidad de concretar reformas estructurales, al menos comenzar con la depuración de las más de 42 modalidades de contratos laborales y otras trabas a la generación de empleo.

 

Diario La Hora