Opinión

¡LAS MOTOS!… PROBLEMA  SOCIAL, PELIGRO  LATENTE.

Antonio Palacios Frugone/Guayaquil.

Más de ciento cincuenta mil motocicletas circulan diariamente por nuestra ciudad, este vehículo de bajo costo y grandes facilidades para su adquisición, se ha popularizado, convirtiéndose en un medio muy importante en la solución del transporte. Ocasionando por su injerencia un lamentable problema social.

No es un mito hablar de las motos, están presentes en cada recorrido que realizo por la ciudad, agravados estos, por la escasa seguridad que brindan las señaléticas y normas de autoridades competentes, en este artículo vamos a demostrar cómo, ellas influyen en nuestra diaria actividad.

Atravesando con mi auto las calles y avenidas, me doy cuenta el caos que generan, sumándose la serie de erradas demarcaciones sobre las calzadas y señaléticas incorrectamente ubicadas (no todas), producto muchas veces de los cambios que realizan los entes reguladores para “aliviar” el congestionamiento vehicular, incluso, pintando nuevas señales sin siquiera tomarse la molestia de eliminar las anteriores, ayudando a crear y fomentar el desconcierto.

No es nada raro encontrase en un determinado momento, luego de haber frenado con algún sobresalto, un inmenso bus al frente de uno, apareciendo este “pequeño monstruo” al lado de otros dos de similares características, creando una muralla de tres hileras para su uso exclusivo. Mientras la paciencia de un vigilante entretenido con su celular se hace presente, la sonrisa de su cara marca lo entretenido de su conversación, los sonidos de las bocinas no despiertan su interés, haciendo caso omiso de lo que sucede a su alrededor, demostrando el valor y eficiencia de las autoridades en este desorden.

 Sigo sin poder circular ¡motos pasan por mi derecha e izquierda, el frente no se salva!  Cual malabaristas se introducen en medio de los buses hasta que el semáforo autorice su paso, los conductores haciendo gala de su destreza llevan dos o tres pasajeros en el zigzag de su trayecto, demostrando la maestría de su conducción al sortear obstáculos. ¡Como si fuera poco!, cruzan parterres que dividen la circulación en las avenidas con pequeños cortes y así poderlas atravesar para ahorrar tiempo, combustible y llegar a la meta deseada, haciendo prevalecer la picardía criolla que nos caracteriza. En medio de estas acrobacias se cae un casco de un pasajero, lo recojo y me doy cuenta que es fiel representante de la “calidad pica”. Pedir que usen las direccionales, seria sacarme el “lotto para mi solito”. Que martirio he vivido, por fin llego a mi casa, me siento frente del televisor y veo la serie de noticias en las que demuestran la versatilidad de las motos para el cometimiento de: robos, asaltos y sicariatos.

¿Cómo podemos reducir estos hechos ligados a las motocicletas?, sabiendo que el problema ¡no son las motos! Siendo estos ocasionados por la ineficiente acción de las autoridades (hay excepciones), preocupadas en la creación de los famosos operativos, donde la cámara determina la dedicación al trabajo a ellos encomendados, burlándose de los ciudadanos que vemos en ellos ¡la máscara de la corrupción!, al no cumplir ni hacer cumplir las normas y reglamentos que determinen nuestra ansiada tranquilidad.

Creo imprescindible la renovación del sistema de transporte de motos, pienso que la creación de un carrito lateral, ayudaría a reducir, accidentes, abusos de los conductores y bajarían el uso de estos vehículos  en: asaltos, robos o sicariatos, debido a que las motos se hacen menos veloces, su radio de curvatura aumenta y se vuelven menos estables y más voluminosas, este pequeño carro lateral haría más fácil su control, otorgando la capacidad a los respectivos agentes, para la detención de todo motociclista que lleve pasajero sin dicho “carro lateral”. El gobierno ha anunciado un préstamo de cinco mil dólares por medio del Banco de Fomento Económico del Ecuador, lo que podría servir para este fin, ayudando a la creación de talleres artesanales para su elaboración.

Esta idea, buena, mala o pésima, debe discutirse, lo importante es aportar soluciones que sirvan para mitigar el dolor que producen la acción de estos vehículos ante la ausencia de verdaderas autoridades que ¡con honradez y capacidad combatan el desbarajuste en que vivimos!