Opinión

LAS MESAS DE DIÁLOGO

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

Solo con la ingenuidad de un Ejecutivo incapaz de solucionar ningún problema nacional o internacional, trataron de hacer creer al país que los problemas ocasionados por el último paro nacional se solucionarían con diez mesas de diálogos en noventa días y, con un apoyo ineficaz de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, posiblemente más comprometida con la causa indígena.

Por si acaso los grandes pensadores del Gobierno no se hayan dado cuenta que en los primeros treinta días los avances son insignificantes.

De las diez mesas sobre temas a tratar, solamente tres han podido ser medianamente activadas, pero hasta ahora sin soluciones concretas, las otras siete todavía no han sido efectivas.

A ese ritmo de trabajo posiblemente en un año recién podrían conocer la magnitud del problema que tienen entre manos, me atrevería a pensar que los eruditos del Gobierno cayeron en la trampa de los movimientos desestabilizadores de ganar tiempo para recibir órdenes del innombrable prófugo de la justicia para preparar la estocada final al periodo que sólo está demostrando total incapacidad, mezclada con la misma corrupción farsante anterior.

Es fácil que caigan en cuenta que la mayoría opositora ya tiene una holgada mayoría en la Asamblea que le permite con toda comodidad darle de baja al presidente y a todo su séquito de incompetentes que también están demostrando que les gusta la corrupción.

La solución Constitucional más rápida la tiene el presidente en sus manos y si no la ejerce con el poder que la da la misma Constitución de la República sus días estarían contados por causa de sus propios errores y de sus desastrosas asesorías.