Opinión

Las grandes reyertas de la calle 9 de Octubre

Eduardo Bossano

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Dedicado a todos quienes participaron en aquellos desajuste, muchos de quienes estuvieron involucrados han pateado el tarro, para ellos; este homenaje de recuerdos.

Eran tiempos donde los malos entendidos se solucionaban a puñetes, no se esgrimía ningún tipo de arma, hasta las ‘locas’ se defendían aruñando, hoy ya eso no se estila, es decir, en pocas palabra, ya no se debe tener malos entendidos, puesto que no se sabe si el otro involucrado, carga chispa o bisturí.

Por ese motivo mi leva tuvo grandes peleadores de la calle, habían los ranqueados, que eran de otro lote, los semi ranqueados y los que teníamos que de alguna forma defendernos, hasta que aprendimos a punta de golpes a defender nuestros derechos territoriales.

Les voy a comentar de una gran reyerta, que fue la única de ese género que se dio en la calle de las mil caras. Todo empezó por un mal entendido entre Tomás “Cacho” Larrea y el actual general de aviación retirado Teddy Birkett, “Cacho” se estacionaba en el sector del Bongo y Birkett en la Maldita, mal entendido de muchachos, que desembocó en una tremenda reyerta, donde cada barrio decidió incluir en su nómina a peleadores de otros sectores, los de la Maldita involucraron a los del Parque de la Madre, avezados puñetes de la época y el sector del Bongo involucró a un grupo de guerrilleros de la plaza Central dirigidos por Cucho Roggiero , se sumaron a estos, un español que no recuerdo su nombre, El Paraguayo, Boris Suárez (+) y algunos otros, de los que se me han borrado sus chapas del disco duro, cuando ya estuvieron armados los equipos, se inició una semana inolvidable de atropellos, en el mismísimo asfalto de la calle 9 de Octubre.

La patanada se puso en auge, una de esas tardes al dar las 6 campanadas el reloj de San Francisco se vio venir el primer día, no menos de 40 personas armadas de palos, cadenas, bates de beisbol, armamento que daba a notar que la cosa se iba a poner por demás peluda, una amiga del barrio, nos tenía al tanto de los movimientos logísticos de la Maldita, los que venían en la primera fila no eran los involucrados, eran del parque de la madre, gente dura de la calle Santa Elena, pero en fin, recuerdo que los insultos de todo calibre iban y venían y las escaramuzas daban la pauta a los acontecimientos que se iban a desarrollar, los empujones y las escaramuzas fueron parte del desajusta hasta que en momento dado saltó a escena Gustavo Plaza Arosemena y se trenzó a golpes no recuerdo con quien, los del otro bando hicieron una rueda que era imposible de romper y a Gustavo lo tenían limpiando el piso, tuvieron que venir los del Milko con Antuco Plaza y los Carrera a la cabeza a rescatarlo, no estaban balanceadas las fuerzas, éramos minoría y no esperábamos tanta concurrencia, hasta que llegaron los refuerzos y la cosa se equilibró, entre palos y cadenas, se dictaron unas clases de puñete, demostrando el estilo de quienes en aquella época, estaban considerados como los mejores de la ciudad.

La fiesta duró una semana hasta que intervino la policía y el diario El Universo. Sin lugar a dudas, este episodio es parte de la historia ya escrita de la calle 9 de Octubre.

Del Baúl de los Recuerdos by Eduardo Bossano M.

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