Internacional

Las encuestas abocan a Colombia a una segunda vuelta presidencial

La carrera presidencial en Colombia es, a poco menos de un mes para la primera vuelta, definitivamente cosa de dos. El promedio de sondeos que elabora EL PAÍS destaca a Gustavo Petro, candidato de izquierda, como líder de las encuestas, con un 38,3%, 13 puntos por delante del aspirante de la derecha, Fico Gutiérrez. Desde que ambas candidaturas se definieron el pasado 13 de marzo, los dos se han consolidado como las opciones preferidas por los colombianos. El único cambio apreciable ha sido la consolidación de su dominio, especialmente destacado en el caso del candidato del Pacto Histórico. La brecha entre ambos se ha ampliado en apenas dos puntos: Petro ha crecido tres; ‘Fico’, uno. La carrera se mantiene por ahora estable y un triunfo de Petro en primera vuelta se antoja aún muy lejano.

También lo hace en el segundo y tercer escalón. Los candidatos de centro, Sergio Fajardo e Íngrid Betancourt, si acaso han perdido algo de voto. El exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, presenta un cierto repunte, pero nada que por ahora parezca significativo ni sostenible de cara a optar por un puesto en la segunda vuelta. La cuestión con todos ellos, especialmente con Fajardo (8%) y Hernández (10,9%) empieza a ser más bien hacia dónde se van a dirigir sus apoyos en la segunda vuelta que prevén las encuestas.

Estas dinámicas en las encuestas confirmarían la hipótesis de que el electorado colombiano se está polarizando, siguiendo los pasos del resto de la región, y también los marcados desde la segunda vuelta de las presidenciales de 2018, en las que Petro perdió frente a la derecha representada entonces por Iván Duque. El líder de la izquierda colombiana se ha apalancado en esta polarización para plantear la primera vuelta casi como si fuera una elección definitiva. El centro, especialmente Sergio Fajardo (que se quedó a solo 250.000 sufragios de ser el que se enfrentara con Duque entonces), ha utilizado los últimos días de campaña para protestar por este empeño polarizador. Acusan a las propias encuestas, que reflejan en sus estimaciones esta creciente divergencia, de ser sus causantes con motivos ocultos e interesados. Pero resulta difícil alinear esta hipótesis con el amplio consenso compartido por casas encuestadoras de diferentes calidades y trayectorias, con distintos sesgos presumibles de partida. Por poner dos ejemplos: CELAG es un centro asociado con la izquierda continental desde su fundación en 2014, Guarumo fue fundada por un consejero de Iván Duque antes de que éste entrara en política. Pero, junto a las demás (las establecidas Invamer o CNC; las relativamente recién llegadas al país Massive Caller o Atlas Intelligence), coinciden en la imagen general de la carrera.

Las discrepancias que existen entre ellas se refieren a la cantidad de votos disfrutada por cada candidato: del 33,8% que Massive Caller anticipa para Petro al 42,6% que prevé CELAG; del 21,8% que ésta le asigna a ‘Fico’, al 31,6% de aquélla. El consenso en torno a los niveles (bajos) del resto de candidatos es, por cierto, mucho mayor. Decisiones técnicas son las que terminan definiendo esta brecha, especialmente la selección de votantes probables: todas las encuestas en Colombia se realizan sobre un universo que no es el conjunto de la población mayor de edad, sino el subconjunto de la misma que acabará acudiendo a las urnas. Todos los estudios comienzan por filtrar a los votantes probables de los improbables, y sólo al primer grupo se le pregunta por sus preferencias electorales. En un país con participaciones alrededor del 50%, en este filtrado se juegan varios puntos porcentuales. Sobre-estimar la probabilidad de la base de un candidato (o infra-estimar la de otro) puede ser suficiente para sumar o restarle millones de votos a la estimación. Agregar y comparar encuestas distintas ayuda en no poca medida a contrarrestar la incertidumbre y variabilidad inherente a este tipo de decisiones metodológicas.

En esas discrepancias sí queda la duda de una carrera más abierta, como presentan Massive Caller o Guarumo, y otra más decidida a favor de la primacía de Petro, como ven CELAG o Invamer. Ninguna de ellas, eso sí, anticipa por ahora una victoria en primera vuelta: entre el 29 de mayo y el 19 de junio habrá en parte borrón y cuenta nueva. Pero la fuerza demostrada en la votación inicial puede ser crucial como trampolín a hacer creíble una victoria definitiva que a los dos líderes todavía les resulta un tanto elusiva: a Petro, porque todavía ninguna de las encuestas demuestra que sea capaz de superar nítidamente el 42% con el que cerró la segunda vuelta de 2018; a Gutiérrez, porque su hándicap de candidato poco conocido aún le mantiene en segundo lugar de manera consistente. Superar las expectativas que se generen en torno a ambos de aquí a finales de mes puede ser la diferencia entre llegar o no a la Casa de Nariño. (El País de España)