Opinión

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

Margarita Dager Uscocovich

Desde los E.E.U.U  para La Nación de Guayaquil-Ecuador

En los días pasado una nueva “bomba noticiosa” ha explotado tanto en la televisión y en las redes sociales. A Alondra Santiago se le retira su visa, Alondra Santiago será deportada, la cubana Alondra Santiago se marcha del país.

En otros titulares se hacía mofa de la periodista. “Parece ser que el Gobierno y el presidente del país se salieron con la suya”. Por el lado de los que siguen a la periodista se ha comentado: “ya, veras, tendrán su merecido”.

Así tenemos entonces, una cortina de humo, una historia sin pies ni cabeza, pero con un nudo mediático que se asemeja a uno de los desenlaces de las nuevas series de crímenes ilógicos y de cuello blanco. La sociedad ecuatoriana está divida entre buenos y malos, y parece ser que la secretaria de comunicación del señor presidente brilla por su ausencia. Nadie da declaraciones y todos los demás opinamos, indagamos, escribimos. Interpretamos, etc. sin lograr tener un argumento valedero para entender esta acción por parte de los implicados en el gobierno.

A lo mejor, (pienso yo) otra vez Daniel Noboa pondrá las cartas sobre la mesa y se decidirá a hablar; posiblemente hará declaraciones libres y de conciencia tranquila, y la que quedará marcada será la periodista, actriz, músico, y analista político dueña del canal independiente Ingob.ec.

Lo que he mencionado no es ninguna novedad, en décadas anteriores han existido presidentes que han atentado contra la libertad de los que desde su plataforma artística han hecho eco de su descontento. Pongamos como ejemplo a Michelena (yo lo amo, me encanta su irreverencia, su inteligencia, su perspicacia y su sabiduría). Lo mismo con el comediante Reinoso, con la señora Manuela Picq y con Janet Hinostroza de los que me puedo acordar.

Para no alargar la cosa, debo decir que toda moneda tiene dos caras y en este caso yo me voy a basar en los hechos.

Alondra Santiago ha venido durante mucho tiempo haciendo sus programas, donde ella, de una forma muy irreverente y desbocada se pronuncia ante cualquier gobierno o personaje político que no sea de izquierda con disgusto y verdadero sarcasmo. Su programa no es para nada aburrido, tiene buenas preguntas, es buena escuchando y más aún es mucho más buena descartando teorías que no se alinean a su visión política. Es bonita, inteligente, natural y fresca. Desde su espacio aboga por muchas causas que todavía ningún gobierno desde hace más de veinte años les ha dado solución. Eso me gusta de ella. Me gusta que pregunte, que critica y llama a que se hagan esas obras que tanto repiten de manera recurrente los aspirantes a presidenciales y, los que son llamados a sentarse el sillón de Olmedo. Sin embargo, a veces tiene que cuidar sus formas, sus criticas han sido bastantes subidas de tono con voz diferente a la amigable y risueña, pero hay motivos y estos motivos son las mujeres, la seguridad, el bienestar infantil, la educación y la salud que todavía vemos que no se logran establecer como servicios de primera. Son causas olvidadas hasta que llegan las elecciones.

En su programa he dado mi opinión directa y clara, sin embargo, lo que he visto es una falta de respeto y odio acérrimo a quienes no piensan como ella. (Esa es una falla también en nuestro país, somos caudillos xenófobos y malos pensantes) por eso se da la violencia verbal y la digital en estos días. Creo que voy a pecar de injusta al decir que uno cosecha lo que siembra. Cuando uno tiene el poder detrás de una cámara o un micrófono tiene que todos los días vivir con el resultado, sea bueno o sea malo, la responsabilidad es lo único que nos da el poder que necesitamos para seguir adelante.

Alondra no es mi amiga, no comulgo con el socialismo, pero comulgo con estas causas que el presidente Daniel Noboa se ha comprometido también. El hecho es que la violencia y el amedrentamiento no debe ser un arma para silenciar a alguien quien piensa distinto. No descarto que cuando ganó Daniel Noboa en sus primeros programas después de las elecciones, las recciones de Santiago fueron enervantes para mí. Su actitud no fue la correcta, pero ¿quién soy yo para creer que tengo la razón?

El doctor Andrés Páez en su cuenta de Instagram ha reproducido una y otra vez las reacciones de la periodista es estos tiempos cuando se nos llamó a los ecuatorianos “cojudos y sin poder de decisión “, y cuando las veo porque han sido compartidas, se me enchina la piel…No hay que ser muy inteligente para admitir que en su situación migratoria no debió confiarse en que la libertad de expresión y de periodismo la iba a salvar de que algún día le dijeran bye bye.

Cuando se es joven, uno es muy impulsivo, peor aun cuando en tu país de origen no has disfrutado de lo que es quejarse de las injusticias porque vives en un país donde no existe democracia y tus derechos son silenciados. Yo entiendo, es justo y necesario hablar, criticar, luchar, exigir. Lo que no es correcto en ninguna historia es que no debes faltarle el respeto al Gobierno. Nos guste o no el presidente se debe respetar. Y, si lo que quieres es expresar tu descontento por los motivos que sean, busca otra estrategia. El enfrentamiento nunca te da un buen resultado porque quien tiene más poder que tú lo va a utilizar si le eres molesto.

En segundo lugar, la razón que ha dado el Ministerio del Interior y luego la Cancillería, no me convence. Y, no me convence porque a pesar de que alguien sea la piedra en nuestro zapato se debe de tratar este tema con transparencia y no darles pie a otros a dudar de la verdad.  La verdad nunca es fácil ni de pronunciar, ni de digerir; eso lo tengo claro.

Por otro lado, si como presidente de la república, no estás dispuesto a recibir comentarios negativos de un periodista porque no coincides con su ideología, lo mejor es llamarla al despacho y hablarle de frente. Este acto de inmiscuir a otras entidades para que se pasen la pelota y le restrinjan la visa ecuatoriana de Santiago no es correcta, menos correcto es tomar como excusa la sátira política que la periodista hizo con el ukelele en semanas anteriores, y declarar luego que los símbolos patrios se respetan.

Si lo que he escrito les molesta a los “disque” patriotas que ahora florecen como gajos de buganvillas en el verano de Guayaquil, mejor cierren la boca, no; mejor dejen a un lado las redes sociales porque hasta para escribir una opinión hay que lucir menos limitado intelectualmente.

Sátira política es lo que hizo Alondra Santiago, y si comparamos lo que hace Michelena es lo mismo. Rodrigo Borja y León Febres-Cordero lo torturaron por sus críticas. La diferencia entre Michelena y Santiago es sencillamente la nacionalidad, al primero no le puedes quitar su gentilicio porque lo lleva de nacimiento, y a la segunda se lo quitas porque tiene un amparo por medio de su madre quien es originaria de cuba, nacionalizada ecuatoriana así de fácil.

Aplaudo los comentarios de Andrés Boscán de La Posta quien mencionó que habría que silenciar a todos los periodistas que no nos agradan por equis, o zeta. Pero, así no funcionan las cosas. De ambos lados piden justicia, respeto y demás; pero para exigirlo hay que darlo, que quede claro. Porque hay que estar claros que una cosa es la libertad de prensa y de expresión, y otra muy distinta la malacrianza. De parte y parte se han cometido errores, hay que saber asimilarlos y asumirlos.

 El presidente y la periodista son seres humanos con compensaciones distintas de vida. La misma vida los ha puesto en esta situación. Lastimosamente Alondra Santiago parece que tendrá que salir del país el día de hoy viernes a más tardar, a menos que sus abogados se hayan adelantado a interponer una medida cautelar para evitar su deportación. Recordemos que una moneda tiene dos caras, así como los que contamos historias. Aquí la respuesta del gobierno sobre la revocación de la visa de Santiago no me suma y si no suma es un atropello en toda la extensión de la palabra.