Opinión

Las cosas por su nombre

Martín Úraga Icaza/Guayaquil

No queda otra forma, no es momento de sensibilidades ante el descalabro que reina, en cuanto a la actuación de la justicia y de quienes tienen la obligación de que se aplique con estricto apego al derecho.

Quien delinque pues es llamado delincuente, quien roba será llamado ladrón, quien corrompe pues es un corrupto, y así de modo directo y sin contemplaciones se señala a quien escogió el camino equivocado, más aún cuando ha sido sentenciado y su sentencia ejecutoriada.

Aquí no hay que ser contemplativo en función de lo que fue y representó, si hay que señalarlo pues tal como es en la condición en que está, un delincuente a quien ilegalmente le concedieron un Habeas Corpus, no lo declararon inocente, y en eso hay que insistir y recalcar, sigue siendo culpable y debe purgar su pena y satisfacer al estado, tal cual se dispuso en su sentencia.

Así que dejémonos de contemplaciones, de buscar las palabras o adjetivo… que satisfaga el ego del delincuente y de la banda o ideología política a la que pertenece, al ciudadano común, las cosas por su nombre, delincuente, corrupto, ladrón, politiquero, rufián, así de claro y conciso, no hay otra forma de mencionar al sujeto.

Si le molesta, a otro con su queja, ya basta de querer vendernos la imagen equivocada, todos sabemos quién y quienes son, todo lo que hicieron y se robaron, así que por más que se vista de seda y use arete… mono queda.