Ciencia

Las células T de la sangre son resistentes a un mecanismo de muerte del virus del sida

A pesar de que el 98% de los linfocitos T CD4 se encuentran en los tejidos linfoides, la mayoría de las investigaciones sobre el VIH se han realizado con células de la sangre.

EE.UU. Un estudio sugiere que el VIH es una enfermedad de los tejidos linfoides y no de la sangre, lo que abre una va de volver a usar fármacos que haba fracasado en las células sanguíneas

Las células T de la sangre son resistentes a la principal causa de muerte celular en la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), mientras que las células T de los tejidos linfoides son más susceptibles y su muerte parece conducir a la progresión de la infección por VIH a sida. Estos datos, que se publican en «Cell Host & Microbe», sugieren que la infección causada por el VIH podría tratarse de una enfermedad de los tejidos linfoides en lugar de la sangre.

A pesar de que el 98% de los linfocitos T CD4 se encuentran en los tejidos linfoides, la mayoría de las investigaciones sobre el VIH se han realizado con células de la sangre. Ahora, los resultados obtenidos por un equipo de investigadores de los Institutos Gladstone-San Francisco (EE.UU.) podrían hacer que se volviera la vista sobre los linfocitos T de presentes en los tejidos linfoides para estudiar los efectos del VIH en el organismo, ya que las células de la sangre, que son más fáciles de obtener, no contienen toda la información biológica de las células del tejido linfoide. Para Warner Greene, los resultados «indican que el VIH es una enfermedad de los tejidos linfoides y no de la sangre».

El grupo de Greene ya había publicado que la principal causa de muerte celular en el VIH implica una vía de la muerte celular programada llamada ‘pyroptosis’, en la que las células se suicidan de una forma especialmente ‘violenta’ para evitar la propagación del virus. Es decir, explica, cuando el virus invade una célula ‘en reposo’, se aborta la infección. Sin embargo, los fragmentos de ADN viral se acumulan y son detectados por la célula huésped de reposo a través de la proteína centinela IFI16. Esto desencadena un efecto dominó en el sistema de defensa de la célula, que activa la ‘pyroptosis’.

Pero los linfocitos CD4 de la sangre son resistentes a este tipo de muerte, en parte porque las células están en un estado más profundo de descanso, lo que significa que el VIH es incapaz de infectarlas por completo, lo que impide la aparición de la cadena de acontecimientos que conduce a ‘pyroptosis’. Además, las células sanguíneas tienen menos cantidad de enzima IFI16 que detecta los fragmentos de ADN viral en la célula. Es decir, el VIH permanece indetectable y, por lo tanto, no se genera la ‘pyroptosis’.

Los investigadores también han visto que cuando las células T de la sangre se cultivan con el tejido linfoide de las amígdalas o el bazo, comienzan a actuar como células T linfoides, cada vez más activas y más susceptibles a la infección y a la muerte por ‘pyroptosis’. Esta es una vía por la que las células sanguíneas pueden llegar a ser sensibles a esta vía de muerte celular.

En este sentido, los investigadores creen que debe haber una señal procedente de las células linfoides que influye en las células T de la sangre cuando se cultivan juntas, haciendo que las células de la sangre se comporten como las primeras. Sin embargo, cuando las células sanguíneas se separan del tejido linfoide, recuperan su resistencia a la muerte celular, por lo que se sospecha que debe existir «una señalización continua célula a célula entre las células T, sanguíneas y linfoides».

El siguiente paso, señalan, será identificar esta señal de célula a célula e intentar bloquearla. Si se logra con éxito, se podría infundir a las células T linfoides la misma inmunidad a la ‘pyroptosis’ de las células T de la sangre, lo que podría hacer al organismo resistente a la muerte celular por el VIH.

Los expertos creen que el hallazgo de una diferencia tan fundamental en la biología de las células T de la sangre y del tejido linfoide abre la puerta a volver a probar fármacos en el tejido linfoide que se consideraron ineficaces en las células sanguíneas infectadas por el virus. Esto podría ser particularmente importante en el campo de la investigación para curar el VIH. (Internet/ La Nación)