Opinión

LAS AMBULANCIAS ESTATALES

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

No hay espacio en ninguna institución de Salud Pública del Estado que no esté infectada de corrupción y los indispensables vehículos para transportar a los enfermos o accidentados que están a cargo de instituciones no se quedan atrás, hay cientos de ambulancias que ya están abandonadas, inservibles; otras obsoletas o en muy mal estado. Algo así como la mitad de las unidades están en servicio y poco a poco las van desmantelando hasta dejarlas abandonadas.

Si necesitan renovar el parque automotor para uso médico de emergencia podrían estar pensando en buscar una asesoría de la exministra de Salud del Correísmo, Dra. Caroline Chang, seleccionada por sus méritos como ministra de Salud en el gobierno del innombrable prófugo de la justicia, ella demostró ser una experta en ese tipo de adquisiciones.

Me hago la siguiente pregunta: ¿Por qué las ambulancias de clínicas privadas y de los Cuerpos de Bomberos prestan servicio por muchos años?

Es sencillo y elemental les dan un buen mantenimiento, las fallas que se presentan son reparadas de inmediato y lo más importante es que no recurren a empresas rentadoras del servicio a quienes no les conviene que las ambulancias del Estado estén aptas para servir a la ciudadanía.

No hay mucho en que pensar para buscar una solución rápida, duradera y segura (…) la única que ha sido comprobada y podría ser válida sería la tercerización del servicio con un control eficiente más que todo libre de corrupción. Si hay otras recomendaciones enhorabuena que se aparezcan.