Opinión

Las aguas llegando a su nivel

 

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No es lo mismo llegar designada a la Fortaleza, que habiendo pasado por un intenso proceso de ser escrutado en una campaña política donde muchas veces sale para afuera lo mejor, pero también lo peor del candidato a dirigir el pueblo. Y aun así, en ocasiones verdaderamente se desconoce hasta dónde llega la capacidad de quien es seleccionado por el electorado.

La gobernadora Wanda Vázquez inició su gestión señalando que no era política y que para ella la estadidad no era su prioridad, dejando claro que su gestión se limitaría a dirigir el Gobierno hasta completar el cuatrienio en diciembre de 2020. Inició su gestión en la Fortaleza, recibiendo a todo aquel que solicitara verla y quería hacerle algún planteamiento. Cosa simpática, que agrada y satisface, pero que no requiere mayor destreza que escuchar y presentarse receptiva a lo que se le plantea. Pero poco a poco fue llegando el momento de tomar decisiones y aquí la cosa comienza a cambiar porque a unos se complace y a otros no. Unos quedan satisfechos y otros no.

Los primeros meses de su gestión fueron del agrado de la mayor parte del pueblo pues en aquel momento se necesitaba un descanso de la intensidad del activismo ideológico y político del verano y por consiguiente la gobernadora se proyectaba en forma positiva sin afectarse por nada desagradable. Esa situación de percibida aprobación popular comenzó a hacer pensar a algunos que quizás la gobernadora debía reconsiderar su posición inicial y optar por aspirar a la gobernación. De forma sincera y con la mejor intención, algunos se lo manifestaron. Otros con la malsana intención de provocar una división en las filas del PNP. Ante ese escenario la gobernadora comenzó a dar marcha atrás a lo que había manifestado sería su intención y comenzó a evidenciar gran ambivalencia y una incapacidad de tomar decisiones claras y firmes. Un día decía una cosa respecto a una posible candidatura y al otro día daba marcha atrás y decía lo contrario. Esa gran ambivalencia creó innecesaria incertidumbre y desasosiego en el PNP.

Mientras esa actitud imperaba en la gobernadora,  Pedro Pierluisi y Jennifer González de forma clara firme y contundente sometieron con gran apoyo por parte de todos los sectores del PNP su candidatura a la gobernación y Comisaría Residente respectivamente. Al tiempo que esto ocurría vino a desplomarse de forma dramática la imagen positiva de la gobernadora con una de las primeras decisiones importantes tomadas …el nombramiento del licenciado José Sánchez Acosta como secretario de Asuntos Públicos de la Fortaleza. Con adjetivos positivos y a base de sus cualidades, la gobernadora procedió a nombrarlo el pasado domingo señalando, “el licenciado Sánchez Acosta cuenta con una amplia perspectiva en los asuntos públicos, administrativos y de la gestión gubernamental por su experiencia laboral, además de su trayectoria en los medios. Demuestra un dominio efectivo de las destrezas de comunicación que nos ayudará a transmitir un mensaje claro y efectivo sobre las gestiones gubernamentales. Sin duda será un recurso esencial para poder reforzar la política pública de mi administración, que es trabajar con la mayor transparencia”.

El nombramiento cayó como bomba nuclear dentro de las filas del PNP. Las primeras objeciones surgieron por parte del presidente del Senado y de la comisionada residente y de ahí hasta los alcaldes que en principio apoyaron a la gobernadora en su aspiración.

No habrían pasado 48 horas, cuando la gobernadora retiró el nombramiento con las siguientes expresiones: “Luego de ponderar y analizar expresiones que hizo el licenciado José Sánchez Acosta que van contra mi política pública, como lo es la concesión del bono de Navidad a los empleados del Gobierno y en vista de que ha hecho expresiones en el pasado que han afectado a líderes de mi partido, estaré retirando su nombramiento”.