Opinión

LA VIDA NOS ENSEÑA

Mg. Lilian Alarcón/Portoviejo/Manabí

 

 

Las mujeres, a lo largo de la historia, hemos enfrentado desafíos y adversidades que han forjado nuestro carácter y nos han enseñado valiosas lecciones de vida. Estas lecciones, a menudo, van más allá de la batalla física y se sumergen en el terreno de la comprensión, la empatía, y la fortaleza emocional.

La vida ha enseñado a las mujeres a luchar y buscar oportunidades y logros, cada batalla que se libra ya sea en el ámbito personal o profesional, implica superar obstáculos y adaptarse a circunstancias versátiles. Hemos aprendido a no ceder ante la adversidad, a levantarnos después de caer, y a transformar los desafíos en oportunidades de crecimiento, a enfrentar cualquier tormenta con determinación y coraje.

Comprendemos que la fuerza no radica sólo en la capacidad de vencer, sino también en la habilidad de comprender y apoyar a quienes nos rodean. A través de la lucha diaria, se desarrolla una sensibilidad única hacia las experiencias de los demás, fomentando la solidaridad y construyendo relaciones fundamentadas en la empatía y el entendimiento mutuo.

Es que, en esta sociedad machista, enfrentar desafíos a cada paso, implica no sólo resistir físicamente, sino también mantener un equilibrio emocional. La capacidad de manejar el estrés, la tristeza, y la incertidumbre se convierte en una habilidad básica. Se aprende a canalizar las emociones de manera constructiva, utilizando la adversidad como un catalizador para el autodescubrimiento y el crecimiento personal.

Asimismo, la vida enseña a derribar barreras y desafiar estereotipos de género. Tenemos mujeres combativas y emprendedoras provenientes de diversos estratos sociales y ámbitos profesionales que han forjado su camino con valentía y determinación, convirtiéndose en modelos a seguir para las generaciones actuales y futuras, demostrando que la fuerza y el arrojo no tienen género.

La escritora, profesora y filósofa Simone de Beauvoir, con su libro “El segundo sexo” (prohibido por la iglesia), tuvo una influencia positiva en lo personal y profesional.  Ella denunció la educación que se le daba a las niñas, y criticó la sociedad patriarcal en la cual las jóvenes se desarrollaban. Sus escritos apuntan a la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Líderesas en campos diversos, desde la tecnología hasta la moda, han demostrado que salir adelante no conoce límites de género ni de estatus sociales. Sus historias son testimonios vivos de cómo el denuedo y coraje puede superar las barreras sociales.

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es momento crucial para reflexionar sobre las extraordinarias contribuciones de mujeres extraordinarias y valiosas a lo largo de la historia, quienes desafiaron las expectativas sociales y ayudaron de manera significativa a la sociedad y las ciencias, inspirándonos a saltar obstáculos y forjar nuestro propio camino hacia la superación constante.