Economía

La venta de la concha Spondylus y pepino de mar está restringida

La siembra experimental de juveniles de concha Spondylus y pepino de mar se da en la reserva marina El Pelado en Ecuador

SANTA ELENA. El Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP) dentro del proyecto de maricultura y piscicultura para fomento acuícola en el Ecuador, sembrará esta semana en la reserva marina El Pelado, provincia de Santa Elena, doscientos juveniles de concha Spondylus (Spondylus limbatus) de entre uno y cinco centímetros de longitud, actualmente en peligro de extinción.

Se estima que entre 1985 y 2008 la población del denominado “manjar de los dioses” disminuyó en un 80%. Para esto, la Asociación de Buzos de Salango desde 2007 impulsó acciones para evitar la desaparición del molusco.

Además, la Subsecretaría de Recursos Pesqueros ha declarado la “veda permanente del recurso concha Spondylus sobre cualquier forma de captura, transporte, comercialización y consumo, hasta que no existan estudios científicos de población y aprovechamiento sustentable que respalden las medidas de ordenamiento necesarias para establecer una pesca responsable”.

Un reporte biológico que realizó el Instituto Nacional de Pesca (INP), en la zona de Ayangue, Santa Elena, determinó la ausencia de individuos vivos en los sectores: El Pelado, La Viejita, Tello, El Acuario, 40 y La Vieja, confirmando que no existía concha Spondylus en esos sectores

Para ello, la Subsecretaría de Acuicultura contrató a la empresa pública Espol Tech Ep para producir la semilla de este molusco, dentro de los laboratorios del Centro Nacional de Acuicultura e Investigaciones Marinas (CENAIM), de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL). Esta investigación contó con el permiso respectivo emitido por el ministerio de Ambiente.

Jorge Romero, subsecretario de Acuicultura encargado, resaltó que el Gobierno invirtió $ 500.000 en la gestión de los permisos para la captura de ejemplares reproductores del medio silvestre, su aclimatación y maduración, la inducción a desoves, la fase de larvicultura y la fijación de larvas; así como la pre-cría de semillas y de juveniles. Posteriormente los reproductores fueron ubicados en salas de maduración para acondicionarlos e inducirlos al desove.

Realizado el desove -puesta de huevo-, pasan al desarrollo larvario, que tienen una etapa de 12 días. Luego en la etapa de metamorfosis, la especie busca el sustrato óptimo donde se va a fijar para el resto de su vida. Los juveniles fijados en los sustratos -roca o valva de la concha-, serán trasladados en jaulas al punto de la siembra.

Adicionalmente se sembrarán 40 juveniles de pepino de mar producidos en laboratorio, como parte de la misma investigación. Pero de acuerdo al portal Galápagos Digital, hay un enorme mercado negro para los pepinos de mar impulsado por la demanda en la República Popular de China, donde se venden a $ 300 la libra.

En Santa Elena pese a que está restringida la comercialización de esta concha desde el 2009 la venta se continúa dando, tanto en la comida, como en las artesanía, este último tiene precios que varían entre los $ 10 y $ 20, según el color y su tamaño. (VCV/ MAGAP/La Nación)