Opinión

La Unión Europea y Estados Unidos incrementan sanciones contra Siria

Damasco, (Prensa Latina) La Unión Europea (UE) y Estados Unidos incrementan las sanciones y presiones contra Siria e incluyen en los castigos hasta la fecha a 272 personalidades y 72 empresas de esta nación del Levante.
Esas acciones, iniciadas desde el 2011, selectivas y violatorias del derecho internacional, pretenden llevar al caos al sistema político y económico sirio y forman parte de la guerra terrorista impuesta desde hace ocho años.

Todos los activos y bienes sirios bajo jurisdicción europea siguen congelados, se amplían y asumentan las prohibiciones que les impiden su entrada al viejo continente, a lo cual se suma el bloqueo total a transacciones comerciales e inversiones.

Las sanciones incluyen al Banco Central sirio, limitaciones totales para la importación de equipos y tecnología, e a insumos todos los sectores de la economía, cuyas pérdidas ascienden a más de 500 mil millones de dólares.

El pretexto de la UE como el de Estados Unidos, sigue siendo ‘la represión violenta contra la población civil y los responsables de quienes se benefician con ella,’ algo poco creíble cuando el país alcanza estabilidad y seguridad en más del 90 por ciento del territorio y en defensa de la soberanía e independencia.

No hay una sola alusión al ingente esfuerzo por parte del Gobierno nacional para negociar la pacificación o el retorno a sus lugares de origen de más de cuatro millones y medio de desplazados.

Mucho menos se alude en las instancias oficiales europeas y estadounidenses o en sus grandes medios de comunicación, a la ilegal presencia de tropas de esos países en regiones del norte sirio o en el sureste junto a la frontera con Iraq.

Sectores de la economía siria como la salud, la educación y el transporte sufren un fuerte impacto pero aún así Siria reconstruyó más de 130 instalaciones sanitarias, cerca de mil 500 escuelas y rehablitió centenares de kilómetros de carreteras y vías férreas.

Actualmente, las 14 provincias de la nación tienen una aguda escasez de derivados del petróleo y gas que obliga a un incremento de apagones de energía eléctrica por espacio de 12 horas diarias programadas para evitar mayores afectaciones.

Barcos de guerra estadounidenses impiden el acceso a las costas del Mediterráneo sirio de suministros de combustible, lo cual obliga a enormes gastos para el empleo de otras vías de acceso.

Siria a la fecha tiene prohibido imprimir la moneda nacional en paìses europeos y a pesar de acuerdos anteriores, opoeraciones financieras en dólares y euros, y el cese de cualquier préstamo o ayuda aún de carácter humanitario.

En casi ocho años de guerra impuesta al país, el bloqueo se extiende a suspender el acceso a sitios de internet, a más de un centenar de vías de comunicación por satélite y el incremento de una feroz y sistemática campaña mediática.

Por otro lado, esta nación del Levante perdió el 23 por ciento del Indice de Desarrollo Humano promovido por Naciones Unidas y se ha visto sometida al peor saqueo de su patrimonio arqueológico precisamente hacia naciones europeas sobre todo.

Para los centros de poder occidentales en Siria el valor de la paz es lo más imnportante después de los petrodólares y esa aparente contradicción es la que se demuestra en la realidad.

Fuente: Pedro García Hernández/Prensa Latina.