Opinión

La trova solitaria de un amante…

Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil

Es imposible que comprendas a cabalidad como mi existencia depende de la tuya.

Para poder hacerlo deberías estar dentro de mi mente y procesar con tu razonamiento lo que a mí me sucede todos los días.

Incides de tal manera con tu vida sobre la mía; que incluso te necesito para respirar.

Quizá pienses que exagero.

A lo mejor creas que te escribo frases bonitas para que te sientas bien.

Nada más equivocado.

Antes de conocerte; respirar era un automatismo sin conciencia que se ejecutaba solo.

Cuando no te tengo; hasta me cuesta respirar.

Los hechos intrascendentes se vuelven trascendentes; todo comienza y termina contigo.

A veces me embriaga la tristeza cuando te veo triste.

En ocasiones sonrío para regocijarme en tu recuerdo.

Amo tu vida; amo lo tuyo.

Cuando pienso en ti; me lleno de alegría. Recuerdo tu forma de ser y cada uno de esos detalles que para mí te hacen única sobre la tierra.

En el trayecto de nuestro camino; nos hemos encontrado tantos seres… ¡Nadie ha sido como tú! Eres el sol que ilumina cada una de mis resplandecientes mañanas.

Cuando te alejas me encierro el obscuro túnel que aprisiona mi más profunda obscuridad.

Contigo no existen los grises ni los intermedios; me haces feliz o desdichado.

A tu lado he tenido los momentos más intensos de vivencia compartida. También he padecido los desgarradores sonidos de los ásperos silencios.

Eres todo para mi perfecta integridad; la vida sin la que mi vida no podría vivir.

Siendo un hombre plenamente realizado en una bella trayectoria de hermosas experiencias, era muy difícil que apareciera una razón más poderosa que todas las demás razones que tenía, para darme más felicidad de la que había conseguido.

Hoy me quedo anonadado al ver que mi destino me tenía guardado el más bello regalo para la maravillosa percepción de mi vivir.

Tú presencia engalana el trayecto que todavía debo recorrer.

Desde que tuve conciencia de tu vida eres la vida que necesitaba mi vida para sobrevivir.

Es imposible que te imagines todo lo que significas para mí. Talvez te merezcas alguien más apegado a lo que se deba ser.

No soy común peor nada normal.

Quizás en esa paradoja se encuentra la razón más profunda de mi sentido de pertenencia que he tenido hacia ti como mujer.

Me alboroza el infinito amor que te profeso.

Lo que trato de decir y hasta ahora no lo logro, es que comprendas lo imprescindible que eres para mí.

Si lo hubiera conseguido no te lo estuviera tratando de explicar.

Mi vida sin tu vida no tiene un propósito verdadero para percibir.

La felicidad que me das va más allá de la satisfacción lograda con el formalismo exigido en una sociedad hipócrita.

Te amo con la libertad que me confiere el libre albedrío de poder hacerlo.

Mientras mi suspiro suspire por tu suspirar, seguiré creyéndote como la mayor bendición que Dios me ha concedido.

Eres un anticipo del paraíso celestial.

Amarte es más que amar a Dios.

Tu amor es la explicación que tengo para entender lo imposible de vivir mi vida sin la vida que me da tu amor.