Ciencia

La tiranía del WhatsApp

Son muchas las madres que viven pendientes del WhatsApp para que sus hijos lleven las tareas terminadas a tiempo al colegio.

ESTADOS UNIDOS. Lo que es una aplicación de contacto eficaz, sencillo, útil y muy barato se ha convertido para muchos padres y madres en una herramienta que cada día les trae más quebraderos de cabeza. De un lado, los progenitores controladores la utilizan para saber todo lo que pasa y acontece a sus hijos cuando no están con ellos.

De otro, aquellos que sólo lo utilizan en ocasiones puntuales y que, sin embargo, encuentran la aplicación saturada de mensajes de los diferentes grupos en los que participan.

¿Es negativo crear grupos de padres de WhatsApp? ¿Puede perjudicar a los niños? Como todo en la vida, en el equilibrio está la virtud. No se trata de demonizar una tecnología, al igual que sucedió antes con la televisión o con los videojuegos,  que en sí misma no es mala, sino de hacer un uso responsable de la misma procurando evitar los posible efectos negativos.

Vamos a comenzar por los beneficios ya que no se puede negar que lo grupos de padres son una forma de comunicación de gran alcance que favorece las relaciones de la comunidad educativa y que puede mejorar la implicación de los progenitores en la educación de sus hijos y en las actividades programadas por los centros.

Ha corrido como la pólvora la carta abierta de una madre que se ha revelado contra el uso de WhatsApp para compensar los despistes de su hija.

 Son muchas las madres, porque estos grupos estás formados mayoritariamente por las madres, que cada tarde tienen que un ir y venir de mensajes en los que se piden las tareas, los trabajos de la semana o las fechas de los exámenes. Cuestiones todas estas que han de ser recogidas por los niños en clase.

A nadie le gusta que sus hijos lleguen al colegio con los deberes sin hacer, sin embargo, ellos han de hacerse responsables de sus actividades y anotar en la agenda o donde convenga cada colegio lo que tienen que estudiar y qué llevan para casa.

Así las cosas, un despiste puntual puede salvarse con una consulta a los compañeros de clase.

 Sin embargo, esto no debe convertirse en una rutina, dado que en su caso, puede repercutir negativamente en la autonomía del niño. (Internet/ La Nación)