Opinión

LA TALA INDISCRIMINADA DE ARBOLES EN GUAYAQUIL

Ing. Agr. Mauro Erazo Vélez.
Presidente del Foro Agropecuario Ecuatoriano.
Presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador

 

La ciudad de Guayaquil una de la más grandes del país tuvo un ataque fuerte de cochinillas el cual nunca pudo ser controlado técnicamente, y lo que se les ocurrió al municipio y al departamento de áreas verdes es realizar una poda drástica y antitécnica, profesionales del foro agropecuario Ecuatoriano, ambientalistas y ciudadanos alertaron de que en diferentes sectores de Guayaquil se repiten estos escenarios, aunque en su gran mayoría no son denunciados se ha destruido las áreas verdes de la Alborada, Samanes y Guayacanes. No solo ocurre con las aves, sino también con iguanas.

Lo más grave es que en Guayaquil no existe una ordenanza de arbolado urbano y manual de poda técnica como lo hay en otras ciudades. Me pregunto cuántos directores de áreas verdes ha tenido el Municipio de Guayaquil que no han podido elaborarla o es que no han ejercido ese puesto ingenieros agrónomos especializados en esto, le proponemos al señor alcalde la forma técnica de combatir esta plaga y evitar el daño que están haciendo a las áreas verdes de la ciudad, el Foro Agropecuario Ecuatoriano tiene entre sus filas el personal técnico adecuado para resolver este problema.

Sin embargo, el daño ya está realizado y hay que afrontar las consecuencias de una tala agresiva y antitécnica que nos traerá pérdida de biodiversidad, al eliminar una gran cantidad de árboles que no se recuperaran, se afecta el hábitat de muchas especies de flora y fauna que dependen de ellos para su supervivencia.

Además, los árboles ayudan a estabilizar el suelo, evitando la erosión causada por el viento y el agua. Sin ellos, el suelo se vuelve más vulnerable a la erosión, lo que puede provocar deslizamientos de tierra y pérdida de nutrientes.

Los árboles juegan un papel clave en el ciclo del agua, ya que absorben agua de la tierra y la liberan a través de la transpiración. La tala agresiva de árboles puede afectar este ciclo, alterando los patrones de lluvia y la disponibilidad de agua en ríos y lagos.

Los árboles absorben dióxido de carbono (CO2) a través de la fotosíntesis, ayudando a mitigar el cambio climático.

La poda masiva de árboles y dejarlos sin hojas puede aumentar la concentración de CO2 en la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global. Los árboles proporcionan una amplia gama de servicios ecosistémicos, como la purificación del aire, la regulación del clima, la provisión de alimentos y productos forestales, entre otros. La poda agresiva de árboles puede reducir o eliminar estos servicios, afectando directamente a las comunidades que dependen de ellos.

El podar y dejar sin hojas a un árbol puede tener varias consecuencias negativas: Las hojas son vitales para el árbol, ya que a través de la fotosíntesis producen energía y nutrientes necesarios para su crecimiento y supervivencia. Al quitarles las hojas, el árbol se debilita y puede tener dificultades para sobrevivir.

Al podar y dejar sin hojas al árbol, se limita su capacidad de recuperación y regeneración. Las hojas son esenciales para que el árbol pueda producir alimentos y reservas de energía que le permitan recuperarse de un daño o estrés.

Un árbol debilitado, sin hojas y con recursos limitados, se vuelve más vulnerable a enfermedades, plagas e insectos dañinos. Al quitarle las hojas, se reduce la protección natural que estas brindan contra estos organismos perjudiciales. Las hojas de los árboles cumplen funciones importantes en el ciclo de vida de muchas especies, como servir de alimento a herbívoros o proporcionar refugio a animales y microorganismos. Al eliminar las hojas, se interrumpe esta cadena alimentaria y se pueden afectar negativamente a otras especies relacionadas.

En resumen, la acción de podar y dejar sin hojas a un árbol puede debilitarlo, hacerlo más susceptible a problemas de salud y alterar su interacción con el entorno natural. Por lo tanto, es importante realizar una poda adecuada y respetar el equilibrio necesario para la salud y el bienestar del árbol.

En resumen, la poda agresiva de árboles como se lo ha realizado en Guayaquil puede tener impactos negativos significativos en el medio ambiente, la biodiversidad y los servicios que estos ecosistemas proporcionan a la sociedad. Por eso es importante promover prácticas de podas responsables, técnicas y sostenibles.