Realidades

La tala del Palo Prieto Centenario de Miraflores y la vigilia de activistas ambientales que generó la apertura para la inclusión de un proyecto dirigido a preservar árboles patrimoniales.

La vigilia y llamado a la acción iniciados por Andrea Fiallos, presidente de Fundación La Iguana, reunió a activistas ambientales y ciudadanos del sector para protestar junto al tronco del Palo Prieto como respuesta a la tala injustificada de este árbol patrimonial ubicado en un parque de Miraflores. 

El pasado domingo, 29 de agosto, se inició un proceso de tala ordenado por el municipio de la ciudad de Guayaquil, el cuál tenía como objetivo la remoción de un emblemático árbol de la especie “Palo Prieto” de más de cien años de longevidad ubicado en el sector de Miraflores.

La llegada de los ambientalistas Andrea Fiallos e Ian Vargas, a quienes luego se le sumarían más personas, interrumpió el proceso de remoción total del árbol. La longevidad del árbol, que rozaba más de un siglo, su potencial recuperación debido a un agravamiento de su salud que Andrea le atribuyó precisamente a la aplicación de protocolos inadecuados para su mantenimiento por parte del municipio, su condición como especie nativa y la falta de socialización acerca del tema en la zona eran los argumentos que sustentaban la protesta, a la que posteriormente se sumó el biólogo Raúl Tomalá y diversos habitantes de Miraflores.

Como trasfondo, varios árboles que, al igual que el Palo Prieto en cuestión, eran de especies nativas, longevas y significativas desde el punto de vista histórico, han sido talados en el pasado, tal como ha sido el caso de una Acacia en el Parque de Las Lomas o una balsa de casi cincuenta metros que solía estar ubicada en el Parque Forestal, en medio de escenarios de desentendimiento entre expertos municipales e independientes a este e indignación de la ciudadanía.

La justificación otorgada por la dirección de áreas verdes a los medios de comunicación estipulaba que la altura del árbol podía generar contacto entre las ramas y el cableado eléctrico, además, afirmaban que el estado de salud del árbol era frágil debido a afectaciones pasadas y que ya se encontraba “necrótico” casi en su totalidad.

“No existe gestión por parte del municipio en lo que respecta a curar y regenerar”, relata Soraya Noboa, quién vive hace varios años al lado del parque en el que está el Palo Prieto. “No hay preocupación por en realidad salvar un árbol que no está muerto aún, sino que lo que necesita es mantenimiento”.

“Los árboles de estos bosques tienen un principio de fertilización automático, llega la época seca y la mayoría de las hojas caen. Esto forma una capa llamada mulch. Eso fertiliza el suelo. Aquí no tenemos eso. Tenemos otras plantas que también están consumiendo nutrientes”, manifestó el biólogo Raúl Tomalá, que ya identifica un potencial problema causado por la agravación de salud del árbol que tendrá que ser superado por medio de trabajos técnicos para preservar el árbol.

Tras tres días desde el inicio de la vigilia, la directora municipal de ambiente, Maria Fernanda Rumbea, y el concejal, Andrés Guschmer, conversaron con Andrea Fiallos para considerar sus peticiones, concluyendo que el borrador de ordenanza dirigido a la preservación de árboles patrimoniales que Fundación La Iguana había presentado al cabildo hace dos años será incluido en la ordenanza de arbolado urbano.

En los siguientes días, un equipo técnico del municipio evaluará al árbol para continuar con el proceso de reemplazo. Fiallos sugirió una revisión de un equipo de expertos para determinar si el árbol podría recuperarse o si tendrá que ser reemplazado por otra especie nativa, teniendo un enfoque claro en la intervención del suelo en el que está el Palo Prieto.

Más allá del futuro diagnóstico del Palo Prieto, la inclusión del proyecto de árboles patrimoniales en la ordenanza municipal de arbolado urbano supondrá una mayor protección para estos ejemplares que se caracterizan por su rareza e impacto en la historia de los sectores donde se encuentran, siempre y cuando sea aprobado por el consejo cantonal.

Diario La Nación