Economía

La subida de tipos más brusca del BCE: Deutsche Bank anticipa un alza de 250 puntos básicos para controlar la inflación

El Banco Central Europeo (BCE) anunció los planes para desmantelar su estrategia de emergencia contra la pandemia en diciembre del año pasado. Desde entonces, las expectativas de subidas de tipos del BCE no han parado de subir hasta el punto de prever que el precio del dinero abandonará el territorio negativo este mismo año. No obstante, hay quien va más allá y cree que el BCE tendrá que llevar el precio del dinero incluso por encima del 2% antes de que acabe 2023 para poner coto a la inflación.

Los economistas de Deutsche Bank han publicado un nuevo informe de previsiones sobre economía y banca central en el que creen que el BCE empezará a moverse en septiembre con gran velocidad para intentar taponar una inflación que está descontrolada y que amenaza con desanclar las expectativas de precios a largo plazo, una de las peores pesadillas de la banca central. “Esperamos que el BCE suba los tipos de interés entre 250 y 300 puntos básicos entre septiembre de este año y diciembre de 2023, dejando la tasa de depósito entre el 2 y el 2,5%”.

Deutsche Bank ve al BCE subiendo los tipos en 250 puntos básicos hasta 2023

Esto supondría que el BCE tendría que implementar hasta 30 subidas de tipos (si se fraccionan en alzas de diez puntos básicos o pb) en año y medio. No obstante, cada vez parece más evidente que el BCE tendrá que abandonar los movimientos de 10 pb que ha venido usando en los últimos años. Las subidas podrían venir de 20 en 20 o de 25 en 25 puntos básicos.

Esta es la previsión más atrevida entre los analistas. De cumplirse, los tipos de interés alcanzarían máximos no vistos desde la crisis de 2008. Desde la crisis financiera, los tipos de interés clave en la zona euro se han movido muy cerca de cero o en negativo. Antes del covid y de la guerra en Ucrania, las previsiones predominantes proyectaban que los tipos se mantendrían muy muy bajos en la Eurozona durante décadas (japonización). Ahora, la situación parece haber sufrido un pequeño vuelco, no porque la situación económica y estructural haya mejorado en Europa (una recuperación sana de la inversión y la demanda), sino más bien porque el lado de la oferta y la inversión se han deteriorado, la situación geopolítica se ha complicado sobremanera y como consecuencia la inflación de costes se está disparando.

“Si los bancos centrales no actúan pronto y de manera más agresiva de lo previsto, es probable que las expectativas de inflación aumenten significativamente, lo que en última instancia conducirá a un endurecimiento aún más agresivo y una recesión más profunda con un mayor aumento del desempleo”, asegura David Flokerts-Landau, economista jefe de Deutsche Bank, en un comentario adjunto al informe del banco alemán.

La inflación en la zona euro ya se sitúa en el 7,4% interanual, el nivel más alto de la corta historia del bloque. El IPC está más que triplicando el objetivo del banco central, que se encuentra en el 2%, mientras que el consenso de las previsiones para el conjunto de 2022 habla de una inflación media cercana al 6,5%. La fuerte subida de precios en las materias primas (antes y después de la invasión de Ucrania) se está trasladando a toda la cesta del consumidor típico europeo. Además, la FAO y el Banco Mundial están advirtiendo de un fuerte repunte de los precios de los alimentos. Al final, la energía y los alimentos frescos forman la base de la de cadena de precios. Si estos componentes mantienen tendencias al alza, las ondas expansivas terminarán llegando a todas las esquinas.

La banca central llega tarde

No obstante, desde Deutsche Bank (DB) creen que los bancos centrales aún están a tiempo de controlar la situación y evitar una espiral entre salarios y precios: “Asumimos que los bancos centrales terminarán actuando. Aunque tarde llegarían todavía a tiempo para que no se desanclen las expectativas de inflación. Esto sucederá siempre y cuando no se produzcan más shocks geopolíticos o de oferta”.

Además de esos riesgos, el documento de DB destaca que la propia subida de las expectativas de la inflación (que se encuentran en máximos de diez años) y la fortaleza que está mostrando el mercado laboral presentan otros dos riesgos al alza para los precios. Si bien es cierto que el poder del trabajador para negociar salarios es menor hoy que en los 70 o los 80, un mercado laboral ajustado (baja tasa de paro y nivel elevado de vacantes) allana el terreno para que los trabajadores puedan exigir incrementos salariales ante el creciente coste de la vida.

La situación se ha ido complicando por momentos para la banca central. El mercado ha ido incrementando sus expectativas de subidas de tipos casi mes a mes. Esta misma mañana, tras una entrevista en la que Luis de Guindos ha reconocido que la primera subida de tipos podría llegar julio, el mercado ha comenzado a descontar siete subidas de tipos en 2022, lo que dejaría el precio del dinero en la Eurozona en territorio positivo (+0,10% en la tasa de depósito) a finales de este año. Pese a todo, la previsión de Deutsche Bank sigue superando a la del propio mercado en el periodo 2022-2023.

Si bien es cierto que el mercado prevé que la primera subida es inminente (en julio y de 20 puntos básicos), los economistas de Deutsche Bank apuestan más por el mes de septiembre como fecha del pistoletazo de salida. Entre septiembre y diciembre habrá dos subidas del precio del dinero de 25 puntos básicos y será en 2023 cuando el BCE tenga que asumir el grueso de las subidas con alzas de los tipos de entre 200 y 250 puntos básicos en un solo año.

¿Por qué debe el BCE subir los tipos con tanta intensidad según DB? Todo está en la inflación. Las previsiones del banco alemán colocan la inflación media de 2022 en la Eurozona en el 7,2%, mientras que en 2023 el IPC medio será del 3,5%, superando todavía el objetivo a medio plazo del del BCE (2%).

De cumplirse estas previsiones, la inflación se habría mantenido por encima del objetivo del banco central, al menos, durante tres años consecutivos (2021, 2022 y 2023), lo que dejaría sin excusas al BCE para intervenir de forma notable para devolver los precios a su meta al igual que lo hizo cuando el IPC no alcanza el 2%.

Pese a este movimiento contractivo del banco central, las previsiones centrales siguen otorgando un crecimiento económico positivo a la zona euro. La economía crecerá un 2,8% en 2022 y un 2,3% en 2023 y no llegará a entrar en recesión en ningún momento (dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo).

Fuente: Revista El Economista