Opinión

La seguridad vial, una catástrofe social y una amenaza económica para Egipto

Edu Marín

@EFE

Las más de 10.400 personas al año que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) pierden la vida en las carreteras egipcias no suponen solo una catástrofe social para el país, sino también una amenaza económica cuyo coste es de entre un 2 y un 3 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

«Es algo que una economía como la de Egipto no se puede permitir, es inaceptable», señala a Efe el exdirector general y miembro honorario de la Federación Internacional de Carreteras, Anthony Pearce, que acudió recientemente a una conferencia sobre seguridad vial en el país árabe, donde ofreció esas cifras.

En su informe de 2015, publicado recientemente, la OMS cifra en 10.466 las personas que mueren al año en las carreteras de Egipto, frente a las cerca de 12.000 que citaba en el informe anterior, que data de 2012.

Por su parte, la presidenta de la Fundación Nada para la Seguridad en las Carreteras Egipcias, Nihad Shilbaya, señala en declaraciones a Efe que el 40 por ciento de los fallecidos son jóvenes de entre 15 y 45 años, en plena edad productiva.

Además, Shilbaya aumenta la cifra de la OMS hasta los 14.000 muertos, lo que supondría una media actual de más de 38 muertos al día.

Para la egipcia, la responsabilidad de estas alarmantes cifras «es compartida» entre todo aquel que hace uso de las carreteras -conductores y peatones- y también de quién otorga los permisos de conducir y en qué condiciones, del estado de las carreteras y los vehículos, de la escasa implementación de las leyes, etc.

Según la OMS, que critica la escasa aplicación en Egipto de las leyes de tráfico existentes, el 49 por ciento de los fallecidos eran pasajeros de vehículos de cuatro ruedas y el 29 por ciento, peatones.

Por ello, Shilbaya exige un «enfoque integrado» entre todos los actores implicados para intentar mejorar esta situación.

En ese sentido, la presidenta de Nada insta a las autoridades a la creación de «una agencia líder independiente que tenga la potestad para tomar decisiones e implicar a diferentes instituciones para llevar a cabo las medidas adecuadas».

En la actualidad, existe el Consejo Nacional para la Seguridad Vial, pero que, según Shilbaya, no es eficaz porque «depende del Ministerio de Interior y está limitado» en términos de presupuesto.

La Fundación Nada, registrada oficialmente en agosto de 2014, desempeña un papel de «perro guardián», según lo califica su presidenta, y lleva a cabo diferentes campañas orientadas, sobre todo, a aumentar la concienciación sobre la importancia de la seguridad vial.

«Hacemos campañas en las redes sociales que tienen muchos seguidores entre los jóvenes y también trabajamos con las universidades y el Gobierno», explica.

Para Pearce, este tipo de campañas de concienciación deben partir desde el propio Ejecutivo, algo que, pese a algunas recientes declaraciones del presidente Abdelfatah al Sisi, está aún lejos.

«No veo ningún tipo de voluntad política al respecto. Los políticos simplemente no parece que piensen conjuntamente en ello», señala el consultor de seguridad vial.

Además, según el experto británico, las autoridades egipcias, que no han ofrecido su versión a Efe, «se echan la culpa (unos a otros)»: «Cuando hablas con el Ministerio de Transporte te dicen que es un tema del de Interior».

Por ello, Pearce exige que haya «alguien en lo más alto de la sociedad que decida concentrar sus esfuerzos en este asunto».

Según el experto, ese responsable debería orientar sus iniciativas a «promover una educación y unos exámenes de conducción adecuados, a reforzar los límites de velocidad, a obligar a llevar puestos los cinturones de seguridad, etc».

Tal y como sostiene Shilbaya, Pearce también destaca que «hay que aumentar la concienciación y hacer de la educación vial un tema transversal en las escuelas» para que se convierta «en algo subliminal».

Todo ello, subraya Pearce, debería instaurarse no solo como medida preventiva para evitar la muerte de miles de ciudadanos, sino como una iniciativa económica más que rentable.

El exdirector general de la Federación Internacional de Carreteras pone como ejemplo la campaña en redes sociales y publicidad en los autobuses públicos que llevó a cabo recientemente su institución en Odesa, Ucrania.

«El retorno de la inversión fue de 400 veces el dinero invertido en publicidad», afirma.

En ese sentido, Pearce concluye: «La seguridad vial es una amenaza económica muy importante y a la vez una oportunidad para un país como Egipto».

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