Opinión

La sal y la sabiduría en la tradición talmúdica y el mensaje de Jesús

Colaboración de N.P. de G./Guayaquil

Siempre me sorprendieron las palabras de Jesús sobre sus seguidores como «la sal de la tierra», especialmente ahora que tantos la consideran perjudicial, según los médicos. Encontré una explicación en el libro «El rabino que se rindió a Cristo», que relata la vida del gran rabino de Roma, Israel Zolli, quien adoptó el nombre de Eugenio. En la tradición talmúdica, la sal se asocia con la sabiduría. La sal es como la Torah o el Pentateuco, y la Mishnah, la tradición oral escrita, es como la pimienta. La Gemarah, las discusiones de los sabios, son como las especias. El mensaje de Jesús era que sus seguidores debían purificar y regenerar la tierra con su sabiduría. La misión de los discípulos era ser la conciencia renovada del mundo, de la misma manera que la luz del mundo no es la que ilumina físicamente, sino la que enciende la inteligencia. (Página 56, «El rabino que se rindió a Cristo» por Israel Zolli).

Zolli añade que en el Talmud, el término «maluah» significa «salado» e «inteligente». En cambio, «malluah» es una legumbre sin condimentar y, en sentido figurado, un «estúpido». Jesús utiliza este juego de palabras porque deseaba difundir su mensaje entre las naciones, pero sabía que primero debía morir. Solo sus discípulos eran capaces de entender el mensaje. Ellos son la sal de la tierra, los iluminados, los «maluah». Si ellos se debilitaran y se convirtieran en «malluah», ¿cómo podrían difundir el mensaje entre las naciones? (Página 57, «El rabino que se rindió a Cristo» por Israel Zolli).