Opinión

LA REVOLUCIÓN INDÍGENA

Dr.  Juan Carlos Faidutti Estrada/Guayaquil

Nuestro presidente ya tuvo suficiente experiencia, en las dos campañas anteriores, para conocer bien el país. De todos modos, creo que no se imaginó que el manejo del gobierno sea tan difícil porque los politiqueros derrotados buscan la forma de obstaculizar cualquier idea que surja para enderezar a una nación que recibió con tantos problemas.

Empecemos porque, por lo menos, se tenía la esperanza de lograr que los asambleístas trataran de elevar el nivel de este organismo tan deteriorado, pero resulta que, por un lado, se acusan entre ellos de fechorías efectuadas en tan corto tiempo y, por otro, ponen obstáculos a proyectos de leyes que necesitamos de urgencia.

Lo que más nos llama la atención es que ya el día de la independencia, ya no es tomado en cuenta. Ahora la fecha que se recuerda es el 13 de octubre en que los indígenas pretendieron tomarse Quito, incendiando, asaltando y destruyendo todo lo que podían como una muestra del poder que han logrado, uniéndose, a veces.

Si no se los recibe el día que quieren hablar con el régimen, no para dialogar sino para imponer el cumplimiento de sus condiciones, surge de inmediato el recuerdo de lo que pasó en octubre. Será la permanente amenaza si el gobierno no los pone en su puesto. Ellos están divididos en grupos, pero aparentan unirse para amenazar con lo que creen que puede ser peor que lo de octubre.

Por desgracia, los partidos políticos no se han fortalecido y permanecen callados, dando la impresión así que las fuerzas opositoras están en manos de los indígenas.

Lo de octubre no puede suceder y que ellos sepan que lo hicieron con un gobernante de los peores que ha tenido el Ecuador. Ahora es otra cosa.