Ciencia

La reconstrucción de la areola mamaria y el pezón como “derecho universal”

La micropigmentación oncológica es la técnica utilizada para tatuar el pezón y la areola en mujeres que se sometieron a una mastectomía por cáncer de mama.

ESPAÑA. Son mujeres “incompletas”. Mujeres luchadoras que han padecido un cáncer de mama y que se han visto obligadas a someterse a una mastectomía, una intervención quirúrgica que, en el caso más extremo, extirpa la mama de manera completa. Incluida la piel que la cubre, la areola y el pezón. “La mama reconstruida es sólo un trozo de carne. Esta situación genera ansiedad, temor y, en los casos más extremos, depresión”, asegura la psicooncóloga Patricia Bressanello.

A pesar de que en la actualidad la Seguridad Social cubre la reconstrucción de las mamas, el tratamiento está incompleto si estas mujeres no se someten a la micropigmentación oncológica, una técnica que consiste en introducir un pigmento en la primera capa de la piel un nivel inferior de donde se actúa para los tatuajes con el fin de tatuar la areola y el pezón.
Sólo dos hospitales públicos en toda España el hospital Ramón y Cajal, de Madrid, y el Bellvitge, de Barcelona, ofrecen este servicio de manera gratuita porque cuentan con su propio equipo de cirujanos plásticos, según detalla a este periódico la enfermera María Dolores Pérez Sancho, presidenta de AMEPO (Asociación Micropigmentación estética, paramédica y oncológica).

Las “largas listas de espera” y el hecho de que esta técnica no sea accesible a las más de 20.000 mujeres que padecen este tipo de enfermedad cada año fueron los motivos que impulsaron a Pérez Sancho a crear esta asociación, que lucha para que esta técnica se incluya como una prestación básica en la cartera de servicios del sistema nacional de salud.

“El gobierno siempre ha considerado que este tratamiento es puramente estético”, asegura. “Lo que no ven es que si esas mujeres no se someten a él, el tratamiento está incompleto. Nosotros no curamos la enfermedad. Nuestro trabajo consiste en curar la autoestima”. Por ello, AMEPO lucha para que la micropigmentación se incluya en la sanidad pública. Y este jueves el Grupo Socialista ha presentado una proposición no de ley en el Congreso para que la micropigmentación se convierta en un “derecho universal”.

Una areola, entre 300 y 350 euros Las mujeres que deseen someterse a este servicio pueden ponerse en las manos de los profesionales médicos que integran AMEPO. “Con nosotros, una areola cuesta entre 300 y 350 euros. Es un coste ínfimo para el gobierno, pero hay mujeres que no pueden permitírselo”. Este es el caso de María Teresa, residente en Badalona. Le diagnosticaron cáncer de mama a los 22 años y, desde entonces, ha estado peleando para que su cuerpo no rechazara las prótesis mamarias. (Internet/ La Nación)