Opinión

La Realidad

Eliana Cañizares/Guayaquil

eliana.canizares@casagrande.edu.ec

 

Hace unos días publiqué una columna acerca de lo importante que fue la literatura para mí cuando era niña. Y es verdad, estoy muy agradecida de haber tenido casi siempre los recursos para adquirir un libro.

Pero esta no es la realidad de todos los niños. No todos tienen padres que le enseñen a leer, no todos pueden ir a la escuela para aprender. A muchos les toca preocuparse de qué van comer ese día, o si van a comer en primer lugar.

Es utópico el mundo en el que todos los padres tienen tiempo de sentarse junto a sus hijos a contarles historias sobre animales que hablan, mientras que aprenden a rimar las sílabas.

Es necesario que reconozcamos que no todos los niños tuvieron o van a tener la oportunidad de crecer junto a libros, y de crecer en un ambiente en el que se les permita explorar, aprender, y ser ellos mismos.

El índice de analfabetismo en Ecuador en el 2014 era de 10.3% en las zonas rurales, y 3.8% en las zonas urbanas. Durante el año pasado, por la pandemia, más de 24.000 niños se quedaron sin acceso a la educación, pues no tenían los medios para asistir a clases virtuales.

El país tenía una tasa de trabajo infantil del 8.3% en el 2019. Niños trabajando en las calles mientras deberían estar estudiando, divirtiéndose siendo niños.

Esa no es la realidad del país en el que quiero vivir.