Opinión

La realidad virtual de las presidenciales ucranianas

Moscú, (Prensa Latina) »No es una broma», podría decir hoy el comediante Vladimir Zelensky, al comentar su victoria en las presidenciales ucranianas, antes de entrar en el forcejeo de un balotaje ante el actual mandatario, Piotro Poroshenko.
Zelensky, quien anunció su candidatura el pasado 1 de enero en el show humorístico Vecherni Kvartal, del canal ucraniano 1+1, convirtió en realidad las tribulaciones de un personaje ficticio como el profesor de historia Vasily Galoborodsky.

El showman ucraniano, quien interpretó el referido personaje, convertido, sin querer, en presidente y en luchador acérrimo contra la corrupción en la serie Sluga Naroda, ahora debe jugar con la realidad política nacional.

Medios de prensa locales consideran que Zelensky capitalizó el voto de castigo de la población, cansada de los desmanes de una clase gobernante corrupta y un país dividido en esferas de influencia entre algunos oligarcas.

Tras el conteo de más del 90 por ciento de las boletas, el comediante llevaba un claro liderazgo, con 30,26 por ciento de los votos depositados, seguido de Poroshenko, con 15,98, y la ex primera ministra Yulia Timoshenko, con 13,36.

La pequeña ventaja del mandatario sobre Timoshenko le permite quedar con vida para una segunda ronda el próximo día 21, en lo que considera como una victoria táctica, pues hace apenas un mes, nadie la daba ni siquiera esa posibilidad.

Pero el defensor de una política anti-rusa, quien apoyó y desarrolló la operación de castigo en la rebelde región del Donbass, respaldó el auge del neofascismo y mostró sumisión total a Occidente, solo contó cerca de un 16 por ciento de apoyo.

Tampoco se puede hablar de un candidato pro-ruso en la segunda vuelta de las presidenciales, pero cualquier otra opción podría ser mejor que la abierta oposición a Moscú de Poroshenko, quien estimó que en los comicios había dos participantes: él y Rusia. Poroshenko insinuaba con ello que en los comicios era el único defensor de los intereses nacionales de Ucrania, mientras los 38 candidatos restantes supuestamente eran la opción rusa.

Además, el mandatario se vio salpicado por la implicación de sus allegados en dos escándalos: uno de venta al Ejército de piezas de repuesto usadas, compradas de contrabando en Rusia y otra sobre la venta de gas y petróleo ruso a sobreprecio.

Tal situación y otros aspectos negativos obligaban al jefe de Estado a ganar a como diera lugar, de lo contrario podía ser encarcelado, como lo prometió Timoshenko, quien llamó a aplicar medidas para evitar la fuga del gobernante.

El Buró para Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) sospecha que el actual mandatario ucraniano violó los documentos de Copenhague de 1990 de ese órgano regional.

La OSCE se refiere, en particular, a la necesidad de deslindar el cargo público y sus atribuciones de las de candidato en tiempos electorales, como parece que no ocurrió en el caso de Poroshenko.

Además, varios de los dos mil 500 observadores internacionales consideraron que el jefe de Estado empleó recursos administrativos para realizar su campaña electoral. Sin embargo, nadie habla en Occidente de declarar ilegítimos los comicios.

Solo la Duma (cámara baja rusa) prepara un proyecto de resolución para rechazar un reconocimiento de la legalidad de las presidenciales ucranianas, tras la segunda ronda en las urnas.

Observadores estiman que Zelensky, quien en todo momento habló más de humor que de política en su campaña proselitista, deberá buscar con mucho cuidado las alianzas para enfrentar a Poroshenko.

La prensa ucraniana señala que probablemente el comediante cuenta con el respaldo del oligarca Igor Kolomosky, enemigo abierto del actual presidente, responsable de la nacionalización del banco Pribatbank, propiedad del citado empresario.

Pero Zelensky carece de un partido creíble que deberá formar antes de las elecciones parlamentarias del 27 de octubre, cuando se elige una nueva legislatura que podría iniciar el paso de un régimen presidencial a un parlamentario en Ucrania.

De momento, la realidad virtual termina para Zelensky y comienza su lucha por el poder contra un millonario presidente, capaz de aumentar en ese cargo su fortuna personal en 19 veces y que parece empeñado en continuar con esa práctica.

Por Antonio Rondón García/Prensa Latina.