Opinión

LA RAZÓN, NO SIEMPRE TIENE LA MAYORÍA

Orlando Amores Terán/Quito

Dos ejemplos nos demuestran que en varias ocasiones las mayorías se equivocan y actúan por diversas motivaciones subjetivas, dentro de las que no se impone el análisis, la investigación, la contrastación de hechos, ni el sentido común, porque ni siquiera leen; si leen, no entienden y no hacen el menor esfuerzo por deducir.

Si comprendieran, cambiaría su percepción, porque toda respuesta objetiva, se acomoda al nivel de información. A mayor conocimiento, más acertada es la deducción.

El hecho de que la mayoría esté de acuerdo con un criterio no significa que tengan la razón.

El 2008, «mayoritariamente» estuvieron de acuerdo con la Constitución Montecristi, pese a los cuestionamientos que varias personas hicimos reiteradamente durante toda esa época, a través de medios escritos, radiales, televisivos; y no obstante la advertencia de que se instauraba un sistema totalitario. Hoy, vivimos la inseguridad social y jurídica, que son consecuencia de la Carta Montecristi.

Luego eligieron «mayoritariamente» el 2009, al mayor canalla y ladrón de nuestra historia. Hoy, hay algunos arrepentidos, unos pocos avergonzados; pero muchos vinculados al narcoterrorismo internacional, generadores de la violencia, la corrupción, el crimen, la infiltración de nuestras instituciones por parte del hampa, que destruyen sistemáticamente la sociedad ecuatoriana.

Por ello hay que eliminar la causa de todos nuestros males, que son las funciones e instituciones que instauran el narcoestado plurinacional.

No se puede pretender sanear la peste totalitaria, «enmendando» sus pútridas instituciones. Es como aplicar parches en una herida engangrenada. Hay que amputar los órganos putrefactos, para recuperar la República unitaria, democrática, liberal, opuesta al totalitarismo.