Ciencia

La posición de la cama es importante para los pacientes de ACV

Las investigaciones han mostrado que los pacientes tratados en unidades hospitalarias especializadas en la atención del ACV son menos propensos a morir.

EE.UU. “El periodo inmediatamente después de un ACV (accidente cerebro vascular) isquémico agudo es un momento de un riesgo significativo”, señalaron neurólogos del Centro Médico de la Universidad de Loyola en Maywood, Illinois. “Una atención meticulosa en el cuidado de los pacientes de ACV en ese periodo puede prevenir lesiones neurológicas adicionales y minimizar las complicaciones comunes, optimizando las probabilidades de una recuperación funcional”.

Estar sentado con la espalda recta puede hacer daño a los pacientes de ACV, porque reduce el flujo sanguíneo al cerebro cuando más sangre necesita, explicaron los investigadores.

Esto sugeriría que lo mejor es mantener a estos pacientes en la cama recostados de la forma más horizontal posible, pero los ACV también pueden provocar una inflamación en el cerebro que puede dañar el órgano. Mantener a los pacientes sentados con la espalda recta mejora la salida de la sangre y reduce la inflamación, anotaron los autores.

“Hay pocos datos para orientar la toma de decisiones en esta difícil situación”, escribieron el Dr. Murray Flaster y sus colaboradores en un comunicado de prensa de la Loyola.

Otro factor que complica las cosas es que algunos pacientes de ACV tienen dificultades para respirar si están recostados de forma horizontal. En esos casos, la cabecera de la cama debe estar en la elevación más baja que el paciente pueda tolerar, según el informe, que aparece en una edición reciente de la revista MedLink Neurology.

El informe examinó muchos temas más respecto a la atención del ACV, como el control del azúcar en sangre, la gestión de la presión arterial, el uso de estatinas para reducir el colesterol, complicaciones como la neumonía y la sepsis, el ataque cardiaco y otros problemas del corazón, los coágulos sanguíneos, las infecciones, las convulsiones, los ACV posteriores, la inflamación y el sangrado en el cerebro, y la desnutrición y la aspiración. (Internet/ La Nación)