La patria
Jorge Alania Vera
[email protected]
Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador.
Marco Martos dijo de esta tierra lo que cualquiera de nosotros en sus horas más lúcidas quisiera haber dicho: “No es este tu país/ porque conozcas sus linderos,/ ni por el idioma común,/ ni por los nombres de los muertos./ Es este tu país,/ porque si tuvieras que hacerlo,/ lo elegirías de nuevo/ para construir aquí/ todos tus sueños.”
José Emilio Pacheco escribió: “No amo a mi patria/ pero aunque suene mal/ daría mi vida por diez lugares suyos…” Y el gran Borges dijo que la sintió “… en los ruinosos
ocasos de los vastos arrabales…/ y en la gravitación de la llanura/ que desde lejos nuestra sangre siente.” Y le dijo algo más a su patria que nos atañe a todos : “Eres más que tu largo territorio/ y que los días de tu largo tiempo,/ eres más que la suma inconcebible/ de tus generaciones.”
La patria es la lucidez con la que José Arcadio Buendía le pregunta a su mujer, que le reclama fundar Macondo allí, donde le sobrevienen los dolores del parto: ¿Por qué aquí? Porque aquí vamos a tener un hijo, le responde. Aquí no, replica José Arcadio, porque todavía no tenemos un muerto, uno no es de un lugar hasta que no tiene un muerto bajo tierra.
Mejor callar hablando de la patria. Por ello Salazar Bondy exhorta: “…tómalo, átalo, estréchalo contra tu pecho, clávatelo como un puñal, que te devore,/ hazlo sufrir, castígalo y bésalo en la frente,/ como a tu hijo, como a un padre, como a alguien cansado que acaba de nacer,/ porque mi país es,/ simple, pura e infinitamente es…” Mejor repetir lentamente con Vallejo: “¡Oh patrióticos asnos de mi vida!/ ¡Vicuña, descendiente
nacional y graciosa de mi mono!/ ¡Oh luz que dista apenas un espejo de la sombra,/ que es vida con el punto y, con la línea, polvo/ y que por eso acato, subiendo por la idea a mi osamenta!”
No somos ciudadanos del mundo, sino miembros de una comunidad que heredó muchas cosas pero que alrededor de ellas y dentro de ellas construyó una identidad y modeló un pasado que se va haciendo presente y proyecta un futuro que será de muchos para siempre.
Cada quien hace lo que puede por él mismo, por su íntima familia, por sus compañeros de anhelos y moradas. Cada quien en lo suyo. Cada quien con lo que tiene. “Yo construyo mi país con palabras- dice el poeta Washington Delgado- digo cielo cuando miro el cielo/ digo luz, agua, corazón y lo demás ignoro.”
Lo importante es construir. Lo importante es hablar. Como le dijo y le sigue diciendo Borges a su patria amada: “…que yo, la gota, hable contigo, el río,/ que yo, el instante, hable contigo, el tiempo.”
