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La pareja dorada de la realeza británica, lista para su segundo hijo

El bebe real nacería el sábado 25, fecha en que se ha programado una césarea. Ese día, la modernidad que encaran Kate y William se fundirá con tradiciones ancestrales.

GRAN BRETAÑA. Cuando el nuevo bebé real nazca el próximo sábado 25 de abril (para ese día estaría agendada una cesárea), pasarán varias cosas. Se dispararán salvas de cañón (62 desde la torre de Londres y 41 desde Green Park, cerca del palacio de Buckingham), la Union Jack será izada en todos los edificios oficiales. Y un comunicado oficial se subirá aTwitter y Facebook. Es que corren otros tiempos que combinan tradición y modernidad, una fórmula que el príncipe William (el hijo mayor de Lady Di) y su esposa Kate, la pareja dorada de la realeza británica, han logrado encarar a la perfección.

El nacimiento de su segundo hijo, será el broche de oro a cuatro años en que Willima y Kate pasaron de encarnar una pareja de estudiantes a consolidarse en la realeza británica.

Desde que Guillermo salió del hospital con su primer hijo George y su mujer, en julio de 2013, la pareja representa a un tipo de padres muy diferentes de los anteriores progenitores reales. Hablan de noches en vela y de cambiar pañales.

Con la ayuda, eso sí, de la niñera española María Teresa Turrión, una castellana de Palencia que fue elegida por ser una de las mejoresde la prestigiosa escuela de Norland.

En cualquier caso, la paternidad llevó al príncipe William a decir y hacer cosas hasta entonces inéditas de un futuro soberano.

También la percepción que el público tiene de Kate ha cambiado con la maternidad.

La escritora Hilary Mantel llegó a decir a principios de 2013 que Kate era “un maniquí de escaparate, sin personalidad propia, totalmente definida por lo que lleva”.

Su sinceridad sobre el día a día del embarazo, combinada con su atención a los asuntos públicos, han hecho que el respeto aumente.

Rompiendo con el protocolo, las primeras fotografías oficiales de George, el futuro rey, fueron tomadas por su abuelo Michael en el ambiente relajado de su casa familiar en Berkshire, al oeste de Londres.

Pese a su esplendida boda en la abadía de Wesminster, la pareja quiere mantener un perfil bajo en los medios, a los que William responsabiliza en parte de la muerte de su madre, la princesa Diana, cuando huía de los fotógrafos en un auto a toda velocidad en París.

La pareja vive gran parte del tiempo en Anmer Hall, en una casa de su abuela, la reina Isabel II, en la región de Norfolk, y William ha empezado a compaginar el protocolo con un trabajo de piloto de helicóptero-ambulancia.

Sus esfuerzos han ayudado a aumentar el apoyo a la monarquía,que es ahora de un 80%, el más alto en décadas. Sin embargo, la factura millonaria de 4,5 millones de libras ($6,7 millones de euros), a cargo del contribuyente, para la renovación de sus 20 habitaciones y apartamentos del palacio londinense de Kensington reveló los límites de la existencia “normal” de la pareja.

Atrás quedan los días despreocupados de la pareja en la Universidad de Saint Andrews en Escocia, donde se conocieron mientras estudiaban historia del arte. La pareja tuvo altibajos y, en junio de 2003, William dijo a la prensa que no tenía una novia estable, mientras que Kate salía con otra persona.

En navidad de 2003, sin embargo, se vuelve a decir que son pareja y, cuando son fotografiados en unas vacaciones de esquí en marzo de 2004, el palacio no niega la relación, que es lo máximo que suele hacer en estos casos.

“Pasamos por altibajos como toda relación, pero nos recuperamos y seguimos”, dijo él. Su boda fue un despliegue de pompa y boato, con un millón de personas en las calles de Londres y 2.000 millones de telespectadores. En julio de 2013, llegó el primogénito.

La pareja aguarda ahora su ¿beba? Y si bien William y Kate ofrecen una imagen de padres modernos, el protocolo en torno al nacimientoaportará tradiciones ancestrales.

El nombre del bebé podría no ser revelado hasta varios días después: los británicos tuvieron que esperar una semana antes de conocer el nombre de William y un mes para el de su padre, Charles. El de George, primer hijo de Kate y William, fue hecho público dos días después de su nacimiento.

Pero ya se sabe que responderá al tratamiento de “Alteza real”. Y que tendrá al menos unos seis padrinos. (Internet/La Nación)