Opinión

La «Pame» se salió con la suya

Antonio Aguirre M.

antonioxaguirre@gmail.com

Parece increíble que hasta hace poco tiempo, una desconocida ex asesora de un legislador y un grupo de amigos reunidos en un mínimo comité denominado Rafael (no el cantante) Contigo Siempre, haya podido conseguir a su favor una resolución de la Corte Constitucional favorable a la reelección indefinida del Presidente previa a una consulta popular.

Nuestro país antes tuvo un dueño, pero en la actualidad tiene un Zar que es la máxima autoridad en todas las instancias del estado  y no hay decisión que el desconozca, siempre necesitan de su consentimiento.

Es posible que la consulta de la «PAME» fue presentada premeditadamente, guardándose ese «AS» bajo la manga, si es que los nombres de los candidatos sugeridos por el Sr. Presidente no tuvieran aceptación mayoritaria para reemplazarlo e irse a disfrutar con su familia a unas largas vacaciones a Bélgica.

El referéndum en cuestión necesita aproximadamente 1’000.000 de firmas adherentes, pero como el pequeño colectivo es tan diligente y trabajador las podría conseguir antes del plazo establecido.

La novela de la reelección tuvo algunos capítulos de expectativa tanto en la Asamblea como en unos diálogos por redes sociales del sr. Presidente con la ahora famosa «PAME» gestora de este cambio que según los entendidos es inconstitucional.

No importa la crisis no aceptada, los desastres del terremoto y la estrechez fiscal, pero dinero para organizar el evento electoral, tengan la seguridad que si habrá.

Otra posibilidad es que todo sea un sainete montado para distraer a la comunidad, pasando de agache los dos nuevos correazos tributarios y ocultar todos los desastres causados por el terremoto.

La intención gubernamental de no aceptar la formación de un fideicomiso o una auditoría seria que controle los gastos que se van a ocasionar por la reconstrucción de varias ciudades afectadas por el terremoto, permiten suponer que ese dinero, productos de donaciones o de impuestos, sean usados en gastos corrientes para tapar las brechas fiscales.

El pueblo, la historia y el tiempo juzgaran estos acontecimientos.

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