Opinión

LA ORFANDAD Y EL SILENCIO DE ECUADOR CON VENEZUELA

Dr. Patricio Zuquilanda Duque/Quito

Los ángeles custodios de Maduro despertaron el habitual pragmatismo estadounidense: mejor argumento para Biden no hay por ahora que, trabajar nuevamente y de inmediato en Venezuela junto a PDVSA, para intentar reducir la vertiginosa inflación, estabilizar los precios y ponerle un torniquete al petróleo elevado. Empujar con ese fin, a la petrolera Chevron, tan conocida en Ecuador, fue cosa simple; con ello se intentaría subir la producción diaria de ese país de 697 mil barriles a un millón en este año.

Los norteamericanos son expertos; no les cuesta nada poner los ojos en otro lado cuando les conviene: el desplazamiento humano más grande de la historia del hemisferio será disimulado con la ayuda de varios países de la región; quedará para otro momento tomar cuentas al régimen chavista sobre muertos, heridos, tendidos en la arena y presos: hay que atender primero los coletazos de la invasión a Ucrania, el problema de la transportación en contenedores, la inflación incontenible y otros…

Los países parios del continente en términos de democracia, pueden celebrar también de la mesa servida; se halla en conversación su invitación a la Cumbre de las Américas a realizarse en California, bajo expresa petición de México que, de la noche a la mañana, recordó su responsabilidad con los destinos de América Latina. Claro, no se puede pensar en una ganancia total, pero, el solo hecho de que Ortega se haya dado el lujo de adelantar que no le interesa participar, es ya un logro político inquietante.

Colombia, por su lado, parece olvidar por el momento, su objetivo de liquidar el Gobierno de Maduro: la aeronáutica civil, se apresura a considerar la autorización, para que AVIANCA consiga siete vuelos semanales a Caracas.

En Ecuador, en el marco de estas novedosas realidades en política internacional y en el deber de preservar e impulsar nuestros intereses en el mundo; llamo la atención a recordar que una democracia no puede sobrevivir robusta, sin aceptar algunas verdades y, sobre todo, sin tolerar lo que se mueve con rapidez en el vecindario.

A nadie le gusta la violación de derechos humanos y las dictaduras abusivas y criminales, peor la opinión contraria en el ejercicio de la libertad, pero, ignorar realidades como que el 70% de los países en el mundo no viven en democracia, nos exige el encargo de defender la verdad con nuevos métodos de diálogo, con ética, a fin de no naufragar en una lucha sin cuartel que nos lleve a mayor violencia.

Los objetivos están definidos, supongo que las acciones necesarias se hallan claras para el Gobierno, incluso, se han comenzado a desarrollar varias iniciativas en el campo internacional: el problema es cómo alcanzar eficiencia y coordinación público privada y articular la participación ejecutiva de grupos profesionales más experimentados en la Nación, para garantizar la eficacia de cada paso a favor del desarrollo nacional. Ya vemos que, a nuestro socio mayor Estados Unidos no le tiembla la mano para volver a la mesa de las conversaciones con Venezuela; ¿Por qué Ecuador mantiene hielo total?

Es importante regular lo pendiente por necesidad política y económica; con sentido de responsabilidad humanitaria a beneficio de millones de venezolanos que deambulan llenos de pobreza en nuestro hemisferio. Si Estados Unidos, relaja la línea dura contra Cuba ampliando vuelos, concediendo visas; más apoyo a las empresas locales y a la entrada de remesas; que los viajeros norteamericanos se relacionen con el pueblo cubano, asistan a reuniones y realicen investigaciones, como dice Biden, cual es la razón de que en América del Sur sostengamos un embargo político, comercial y económico contra Venezuela que, lo único que hace es consolidar más el régimen en Caracas.

En mi opinión, una muestra de independencia en política internacional es tomar iniciativas y buscar caminos distintos, aunque parezcan extraños: hay que movernos con agilidad entre banderas amarillas, azules o rojas, siempre pensando en la justicia y el desarrollo de nuestra población.