Internacional

La oposición venezolana retomará el diálogo con Maduro cuando anuncie una fecha para elecciones

El presidente del Parlamento de Venezuela reconoce que el Papa propuso una reunión en el Vaticano entre ambos

CARACAS. En Venezuela domina la «ley de la selva», afirma el presidente del Parlamento,Julio Borges, y «no existe el diálogo» pero iría al Vaticano si el régimen de Nicolás Maduro acuerda poner fecha a las elecciones regionales y municipales, libera a los presos políticos, respeta a la Asamblea Nacional y permite la ayuda humanitaria.

El diputado Borges, coordinador nacional del partido Primero Justicia, lleva más de un mes presidiendo la nueva directiva de la Asamblea Nacional. En su primera rueda de prensa con los corresponsales extranjeros, Borges aseguró que el diálogo está roto por el incumplimiento del Gobierno de Maduro de los acuerdos anunciados a fines de año pasado. Además, reconoció que el Papa Francisco ha enviado un mensaje a través del nuncio apostólico, Aldo Giordano, proponiendo que las partes se reúnan en Roma, sede del Vaticano, para que Su Santidad pueda hacer los anuncios de los acuerdos.

Borges, que desmintió a Maduro sobre una supuesta reunión con el régimen, aseguró que la oposición exige que se comprometa antes a cumplir algunas de sus demandas —como la celebración de elecciones— para poderse sentar en la mesa de negociaciones. «De lo contrario no tiene sentido aceptar la invitación del Papa a dialogar con el régimen de Maduro, que sigue mintiendo y ha pasado del autoritarismo a la dictadura».

El diputado definió el régimen de Maduro como el que «vive en el pantano, en una zona gris, es ilegítimo, fuera de la Constitución, es un Gobierno frágil, débil y roto, colapsado, sin futuro, desahuciado y en fase terminal».

Las metas de Borges buscan fortalecer y relanzar la unidad de la coalición opositora, Mesa de la Unidad Democrática (MUD), para mostrar al mundo que está preparada para gobernar.

En segundo lugar crear una narrativa que reordene al país con todos sus componentes incluida especialmente la Fuerza Armada Nacional, que no es solo parte del conflicto nacional, sino del futuro.

Igualmente Borges se propone redefinir el tablero de la discusión política. No se trata de la pelea entre la oposición y el Gobierno sino la incorporación de la sociedad, gremios y el pueblo en un gran movimiento nacional para enfrentar al Gobierno. También exigir el cronograma electoral, «por lo menos lograr los comicios regionales y municipales este mismo año» y sacar del congelador a la Asamblea Nacional y sus leyes.

Para el presidente del poder Legislativo, el régimen de Maduro «no resiste una elección, las perdería todas incluida la presidencial. Por eso es que no quiere medirse en las urnas».

El diputado no quiere crear falsas expectativas ni prometer cuándo ni con qué fórmula constitucional «saldremos de Maduro». La verdad es que no hay Constitución, ni ley, ni democracia, «estamos en la jungla, la ley de la selva. Maduro y los militares rechazan las elecciones. Por eso el tema del voto es importante y necesitamos todo el apoyo internacional».

Maduro quiere legalizar los partidos

La coalición opositora MUD emitió su contraoferta en respuesta al documento «Acuerdo de Convivencia Democrática» de 21 puntos de los mediadores del diálogo que presentaron hace dos semanas el entonces secretario de Unasur, Ernesto Samper, los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos, Leonel Fernández y el Nuncio Apostólico, Aldo Giordano.

En su comunicado la MUD ratifica que «el experimento de ‘diálogo’ que se desarrolló en Venezuela del 30 de octubre al 6 de diciembre de 2016 es un capítulo cerrado que no se volverá a abrir» debido al incumplimiento del gobierno, y que «el que estemos dispuestos a elaborar y debatir este documento alternativo no significa ‘borrón y cuenta nueva’».

Este documento se titula «Acuerdo para la superación de la crisis política y social» y está centrado en cuatro aspectos básicos: fecha concreta de realización de elecciones para solventar la crisis, libertad de todos los presos políticos, atención urgente a las víctimas de la crisis humanitaria y respeto a las atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional.

También aclara que estos no son «puntos de agenda» para «empezar a dialogar», sino las bases de cualquier acuerdo posible, siempre y cuando ese acuerdo cuente con suficientes medidas adicionales para su verificación independiente y obligatorio cumplimiento.

Con este documento la MUD reitera su condición de fuerza mayoritaria,democrática y pacifista y denuncia que el régimen minoritario de Maduro «cada día empuja a Venezuela hacia el abismo de la violencia, al cerrar las vías políticas para la resolución del conflicto». También secuestra referendos, suspende elecciones, detiene concejales, alcaldes y diputados violando fueros e inmunidades, anula pasaportes de parlamentarios opositores y ahora pretende ilegalizar a los partidos de oposición. (ABC/LA NACIÓN)