Realidades

La mujer «protegida» por la ley

Las leyes son creadas para proteger a sus ciudadanos, castigar al atacante y defender a la víctima. Ecuador no es la excepción, la Constitución del 2008 fue creada con el objetivo de reafirmar el compromiso que se tiene con sus ciudadanos y asegurar su protección.

La violencia de género no es algo nuevo, ni que hace falta explicarle a las autoridades sobre qué se trata. De esa manera en 2018 se publicó en el Registro Oficial la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (LOIPEVCM).

Está ley reconoce los distintos tipos de violencia que existen como violencia: física, psicológica, sexual, económica y patrimonial, simbólica, política y gineco obstetra. Reconoce las entidades en una estructura creada para defender a la mujer. 

 De esa manera como existen distintos tipos de violencia también existen distintas penas para las personas que la cometan. En el caso de violencia psicológica la pena máxima que se ha otorgado fue de 3 años, sin embargo para delito de feminicidio existe la posibilidad de 22 a 26 años de privación de libertad según el artículo 141 del Código Orgánico Integral Penal.

Para la abogada Ariana Ostaiza, las leyes que existen no son suficientes expresando que «las leyes que se han puesto son medidas reactivas y no preventivas, haciendo que se deban adoptar ciertas medidas para no llegar a un falso paternalismo». 

Un gran debate que se pone en la mesa es sobre la diferencia de penas que existen entre asesinato y feminicidio. Las mujeres merecen un trato diferenciado en el derecho penal porque es utilizado como instrumento para castigar y evitar que esas conductas se hagan, el derecho penal es lo máximo que puede hacer el Estado. 

Para Ostaiza ese implemento adicional es necesario porque no se puede tratar al hombre y mujer como iguales ante el derecho penal, lo que crea esa necesidad de penas diferenciadas. Se debe recalcar que la diferenciación de penas debe ir acompañada de la educación a las personas desde un ámbito social.

Las leyes son importantes para castigar a las personas que cometen los actos, pero si no se hace un proyecto en el ámbito social que busca cambiar la mentalidad de las personas y solo endurecen las penas. No se va a mostrar el camino correcto y ese accionar no va a cambiar.

Ramiro Ulloa / Guayaquil