Opinión

La muerte y el corazón de Margarita Saona

La muerte, qué duda cabe, ha sido tema de reflexión para filósofos, religiosos de toda casta y artistas. Heidegger pensaba que era trascendental, una condición para el Dasein; es decir, una situación valorada constantemente por el ser humano. En cambio, Sartre la consideraba una irrupción a la libertad, en otras palabras, el Dasein vive, actúa, disfruta en libertad hasta la aparición de la muerte.

Y puede tener razón. Por lo menos así lo observé cuando leí el impactante y poderoso poemario «Corazón de hojalata» (Intermezzo tropical, 2017) de Margarita Saona. La escritora comparte, en su prólogo, la causa del libro: la proximidad a la muerte por la falla de su corazón. En ese sentido, no teoriza sobre la ausencia, sobre el efecto del concepto muerte sobre el concepto ser humano; es su corazón el que falla, que le dice que no podrá más, que el tiempo se le acabó a Margarita Saona.

Los poemas se mueven a través del imaginario del corazón: el órgano, la visión romántica, el ideal poético y, por supuesto, las implicancias de requerir un trasplante por parte de la escritora. A partir de estos elementos, Saona construye imágenes que no hablan de la muerte ni de la existencia, si no de su muerte, del tiempo que queda y del que pasó. Sartre pensaba en que su vida, tras la muerte, seguiría sin él. Los escritores tienen ese poder en sus palabras. Saona lo entiende así. Este libro, «Corazón de hojalata», conmueve por su agradecimiento a la extensión de vida que le procuró un donante anónimo, cautiva por el tránsito de lo biológico a lo poético, importa porque nos recuerda la fragilidad del ser humano.

La muerte, el amor, la justicia son parte de los grandes temas para el ser humano y que la Literatura confronta, a veces de modo idealista; otras, trágica; y, en algunas ocasiones, subjetiva, íntima y confesional como este poemario que inquieta al espíritu, pues, al final, todos somos mortales.

Por: Antonio Moretti: