Opinión

La muerte de don Naza.

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

A pesar que las leyendas urbanas nos hablan de que no hay muertos malos, y sin pretender hablar mal de nadie en particular, reflexiono y me preguntó: de qué les sirve a muchos hombres y mujeres, por codicia y ambiciones desmesurada caer en un infierno de enormes angustias y presiones, si solo consiguen deteriorar sus vidas y cargarlas de incertidumbre, inestabilidad, persecución, ¿y por último hasta la muerte?

¿Valió la pena todo aquello para luego acabar tirado en alguna vía solitaria, desangrado y torturado?

Por ambiciones descomunales y por codicia, la historia de la humanidad está cargada de innumerables ejemplos en que el ser humano es capaz de llegar hasta su propia eliminación, con tal de sentirse poderosos e importantes, aunque luego una tumba fría sea su última morada y muchos ni en la tumba encuentra paz, pues muchos a los que estafaron y perjudicaron, han descargado en sus cadáveres desmembrándolos, mutilándolos, incinerándolos, todo por el odio, dolor y furia que les ocasionaron…

Don Nazareno hasta hace pocos meses era un miembro más de nuestras FFAA, presumo gozaba de una vida serena, sin sorpresas, normal como la de cualquier ciudadano con un trabajo estable y rutinario, ¿quién fue que cambio su vida? ¿cuáles sus contactos?, ¿con que grupos se asoció para concebir este proyecto de «Big money» que captó se dice unos diez millones de dólares, de cientos de personas, que querían en pocos días duplicar sus capitales en manos de este facilitador de deseos y mago de las finanzas?

Que eran fondos del narcotráfico, que era una operación piramidal, muchas serán las incógnitas que seguirán como carrusel girando alrededor de este fugaz y tristemente célebre personaje, y como siempre las autoridades encargadas de vigilar e impedir estás estafas masivas y captaciones ilegales, nada nos dirán, a lo mucho que están investigando, y como están en la etapa de indagación, nada pueden decir hasta que nos olvidemos de este caso, como el otro similar el caso Cabrera, o las ilegales actividades de casa de cambios, o de muchos que operan en muchas ciudades, que prestan dineros al 10% mensual, lavan fondos ilegales, pero para las autoridades de control no saben, no conocen, no existen…

Seguramente atrás de don Naza, había una organización, pero quienes son y si seguirán operando con otros individuos, es muy probable que sí, los seres humanos hemos siempre sucumbido ante los facilismos y sueños de ser ricos de la noche a la mañana, aunque ahora esa opción la vende con probadas pruebas las actividades políticas, con costes light dado el sistema corrompido de la Función Judicial, con la mayoría de jueces y fiscales que facilitan la impunidad, y ante la cómplice figura de las otras funciones que no pueden hacer olas, por vivir una democracia con independencia en las funciones del Estado, aunque vivamos en la más flagrante injusticia y nadie se conmueva de aquello, porque necesitamos estabilidad y gobernabilidad, y aunque para aquello es fundamental pactar con el diablo y con Alibaba, por convenir al plan de Gobierno y sus objetivos nacionales.

Semper Fi.