Tecnociencia

La mitad de los bebés menores de 6 meses sufren cólicos y constipación: cuál es la solución, según los expertos

Hay pocas cosas comparables con la angustia y la preocupación de los padres que ven llorar desconsoladamente a sus bebés y no saben qué hacer ante los cólicos, las regurgitaciones y la constipación. Estas alteraciones transitorias son algunos de los Trastornos Gastrointestinales Funcionales (TDF) más frecuentes en menores de 6 meses, que afectan la calidad de vida del bebé y sus cuidadores.

Según los expertos, uno de cada dos bebés lactantes experimenta al menos uno de estos trastornos. Si bien no son causados por alteraciones estructurales ni fallas orgánicas o enfermedades, requieren de una evaluación pediátrica precisa para su manejo y cada uno de los síntomas demandan atención y comprensión.

“El llanto es la manera que tienen los bebés de expresar hambre, deseo de contacto humano, malestares o dolor, y está demostrado que pueden experimentar estímulos dolorosos con más intensidad. Entonces, no poder calmar su llanto puede generar estrés, frustración, impotencia y culpa en los padres”, explicó la Dra. Silvina Balbarrey (M.N. 10.015)médica pediatra gastroenteróloga.

Síntomas como irritabilidad y dolor van a ser parte de la escena, lo importante es saber qué les está pasando. ¿Qué hay detrás?

Los trastornos gastrointestinales en recién nacidos y en niños/as menores de 4 años pueden ser:

  1. Cólicos: afectan al 20% de los lactantes, según un estudio y son cuadros intensos de llanto sin consuelo, que suelen presentarse durante las tarde-noches y que inician y finalizan espontáneamente, sin causa aparente. Estos episodios afectan principalmente a lactantes entre su primer y cuarto mes de vida, tendiendo a resolverse alrededor de los 4 o 5 meses.
  2. Regurgitación: según una investigación, afecta al 30% de los lactantes e implica el retorno involuntario del contenido gástrico hasta la boca o nariz del bebé, más frecuente entre los 2 y 4 meses de edad. Factores como la técnica de alimentación inadecuada y la sobrealimentación pueden predisponer a este trastorno. Ante casos persistentes, los profesionales de la salud recomiendan ajustes en la alimentación, incluyendo la adopción de fórmulas extensamente hidrolizadas, si es necesario, para mejorar los síntomas.
  3. Constipación funcional: un estudio transversal arrojó que el 15% de los lactantes se ven afectados por ella. Caracterizada por la retención voluntaria de heces debido a miedo o incomodidad al evacuar, representa otro reto para padres y cuidadores. En ocasiones se la relaciona con la disquecia, donde el bebé no logra evacuar tras un esfuerzo considerable y suele condicionar estreñimiento crónico. Proporcionar un ambiente tranquilizador y seguir las recomendaciones médicas para restablecer un patrón regular de evacuación son fundamentales.

Sobre este punto, la Dra. Ingrid Gerold (M.N.80.121), médica pediatra y especialista en microbiota, remarcó que “la evaluación del pediatra es fundamental, ya que el diagnóstico de estos malestares es clínico, de hecho son situaciones fisiológicas determinadas por la edad; y en aquellos casos en que el pediatra lo considere necesario, derivará el paciente a un gastroenterólogo pediatra y lo seguirán en forma coordinada y multidisciplinaria”.

La lactancia materna, la clave

La lactancia materna es una de las claves para prevenir los transtornos gastrointestinales funcionales de los bebés (Freepik)

La lactancia materna es una de las claves para prevenir los transtornos gastrointestinales funcionales de los bebés (Freepik)

Sostener la lactancia materna, siempre que sea posible, es la clave para el manejo de estos malestares. Según señaló la Dra. Balbarrey, “la lactancia es la mejor medida contra la regurgitación, pero debe adoptarse una técnica adecuada, corrigiendo frecuencia y volumen de las tomas”.

En este sentido, la Dra. Gerold recomendó “priorizar la lactancia materna, que -entre muchos otros beneficios- contribuye a la maduración del sistema digestivo y al desarrollo de una microbiota intestinal saludable”

¿Qué sucede sin los síntomas de estos trastornos aún persisten? “Hay que considerar la existencia de otros signos y síntomas vinculados con la alergia a la proteína de la leche de vaca y, en ese caso, indicar dieta de exclusión de la madre si da el pecho. A las 4-6 semanas, realizar el test de provocación reintroduciendo el antígeno, para confirmar o descartar ese diagnóstico”, advirtió la Dra. Balbarrey.

Sin embargo, para algunos casos los pediatras y especialistas indican fórmulas infantiles específicamente diseñadas para su tratamiento, también conocidas como “leches especiales”.

Fuente: INFOBAE