Opinión

La misma cantaleta

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

No se podía esperar nada nuevo. Cada visita del Presidente a Guayaquil tiene el mismo programa e igual discurso. Nadie ha hecho tanto por la ciudad como el Gobierno de la revolución ciudadana; cantaleta que no se la cala nadie, pero guarda la esperanza de que en algún momento los guayaquileños nos traguemos la píldora.

Algunos ingenuos pensaron que luego de ocho años y debido a un encuentro inesperado en el marco de la inauguración del nuevo edificio de la Contraloría, donde se saludaron y estrecharon las manos, Correa y Nebot, podrían limar asperezas y que las cosas serían diferente. Quien así pensó estaba viendo volar pajaritos preñados.

Jaime Nebot en su discurso en el Malecón con motivo del 9 de Octubre, indicaba que alguien le comentó: “¿Si no le parecía aburrido celebrar cada año lo mismo? Iba a explicarle la importancia de la celebración decía, pero me di cuenta que no estaba contra ella, sino cansado de la rutina”. En el caso del Presidente, lo que cansa es que siempre su discurso es para descalificar o para confrontar, nada positivo se encuentra en su mensaje, es la misma cantaleta.

Por otro parte, no se puede dejar de comentar el costo del edificio del ente de control, nada menos que $11 milloncitos. En una situación como la que está viviendo el país desde el punto de vista económico, y peor aun cuando el Presidente está promoviendo las enmiendas a la Constitución el restar atribuciones a la Contraloría, ¿cómo se justifica un gasto tan desmesurado? ¿Habrá reducción de personal?

Concluido el acto de la Contraloría, y ya en el parque los Samanes, Correa rodeado de sus seguidores y acólitos, volvió con la misma cantaleta, criticar el modelo de desarrollo que tiene Guayaquil, considerado por propios y extraños como exitoso, pero criticado por el gobierno, para lo cual usa como argumento las pocas obras en ciertos lugares apartados de la ciudad, donde se dice que falta alcantarillado y servicios básicos, mientras lo pelucones viven en ciudadelas e islas privadas.

En la sesión del gobierno en el Guasmo Sur por la independencia de ciudad, igualmente cuestionó la administración municipal, pero insistió en atacar a los enemigos de su régimen que buscan afanosamente dar un golpe blando sólo por el odio a su gobierno y porque están desesperados por asaltar el poder. No podía faltar el referirse al 30S, y a enumerar todo lo que está haciendo para que el país supere la crisis económica y que no la sientan los más pobres, las clases más desposeídas.

La cantaleta de los proyectos de las leyes de la herencia y plusvalía, fueron nuevamente motivo para explicación indicando que no tiene fines recaudatorios, sino distributivos. Un auditorio aburrido y con seguridad obligado a asistir, no le prestaba mayor atención ya que esperaba ansioso la participación de los artistas anunciados.

El sector privado también recibió su parte; era prácticamente imposible que junto con la partidocracia no se lo culpe de todos los males que aún tiene el país luego de algo más de 8 años. La revolución es todo, antes de la revolución nada.

En la Asamblea está el proyecto de ley de Alianzas Público-Privada para la Inversión en proyectos de carácter estratégicos previamente definidos por el gobierno, tema que será muy cuesta arriba mientras no exista la confianza necesaria y el gobierno no demuestre que efectivamente va existir seguridad jurídica en el futuro.

En definitiva, una vez más se utilizó la fecha de la Independencia de Guayaquil para exteriorizar la aversión hacia la ciudad y su política de crecimiento.

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